Beatriz P. Mata: "Me gustaría que mi relato se considerase inclasificable por tratar de manera única, irrepetible y personal, de imbricar el ensayo y la narrativa."

Ediciones Atlantis presenta 'MUJER EN 3D' de la escritora BEATRIZ P. MATA, un fascinante artefacto literario y, claro que sí, feminista. 

1.- ¿Quién es Beatriz P. Mata?

Soy una mujer de 65, encantada de no ser ya una adolescente y estar atrapada por las hormonas y las ansias de vivir. Me gusta la perspectiva que dan los años, el poso de lo vivido y que todavía el cuerpo no se queje gran cosa. Creo que estoy en un estupendo momento de la vida, con la única pega de que el maldito tiempo vuela más rápidamente, cuanto más lo quieres congelar.

Estoy en uno de esos momentos vitales de cierto sosiego emocional, si es que en algún momento de la vida puede afirmarse tal cosa. Llevo meses preparando espacios para tiempos que me prometo disfrutar, trasladar los libros allí, volver a releer aquellos textos que me impactaron, cuando coger un libro entre las manos era como emprender la aventura de vivir, cuando muchos de ellos me parecían una joya a mimar y preservar, y hablaba con ellos, y me regalaban horas de expansión, y encontraba en ellos los mejores interlocutores para dialogar; eso fue antes de que leer narrativa, al hilo de las páginas culturales de los diarios nacionales de gran tirada, se convirtiera en una actividad cada vez menos gratificante.

Anteriormente me dediqué, profesionalmente, siempre a lo mismo, con pasión. Por eso mismo, entre otras razones no menos importantes, acabé quemada y agotada, pero tranquila. A pesar de todo, no está mal el balance en lo laboral. 

2.- 'Mujer en 3D' es una novela difícilmente clasificable. ¿Cómo definirla?

No puedo ni quiero definirla.  

Tengo la satisfacción de poder afirmar que he escrito lo que me ha dado la gana, estilísticamente y estructuralmente. Aunque bueno, se me fue un poquito la mano. Lo sé porque molesté a varias amigas con el tocho para ver como sobrevivían a la lectura del mismo. Tengo que confesar que la mayoría no lo leyó y eso que las bombardeé durante la pandemia y sé que, algunas de ellas, estaban en sus casas superadas por la situación y muertas de aburrimiento, y si hubiesen cedido a la tentación, tal vez alguna sonrisa se habrían llevado por delante, y también algún disgusto porque no voy a ocultar un vicio muy extendido que comparto, ese de copiar algún rasgo a algún amigo o conocido para atribuírselo sin pudor, a algún personaje o subalterno. Para qué andar con remilgos, no lo voy a ocultar. Tampoco ignoramos la suerte que corren muchos de los PDFs que nos llegan a través del WhatsApp o cualquier otra vía, y peor si encima llegan sin carta de presentación; sin ir más lejos yo soy especialista en tirar directamente a la papelera los álbumes de fotos que te pasan en bloque y las chorradas en serie, motivos más que suficientes como para entender y perdonar a las amigas que tiraron mi feto-libro a la basura; pero estoy todavía en proceso de reconciliación. No me molestan las críticas, que siempre aportan, me lo que está ocurriendo con respecto a la saturación informativa y como la gestionamos es para recapacitar. Otras comenzaron a leerlo y se les atragantó y lo abandonaron y no sabían cómo decírmelo o no me lo dijeron nunca. Otras lo leyeron y no sabían qué contarme. Pero entre las que sobrevivieron al bombardeo, Areti, mis amigas Rocío, Eva, Ana, Elvira, Mur, todas me dijeron algo así: «No está mal pero esto es algo infumable; si quieres más proyección, si estás pensando en la posibilidad de editarlo, tienes que hacerlo digerible». Tomé nota y me dediqué durante unos meses a pulir, matizar, podar, cortar, hasta limar la vertiente más ensayística e insertarla mejor con la parte narrativa. Pero no tenían tanta razón con: «Aclárate, ¿este tocho de qué va?, ¿es un ensayo o es un relato?». Porque yo quería las dos cosas, no quería bregar con los géneros deslindados y en buena vecindad, quería marear, mezclar discursos; pensaba que lo que quería trasladar lo requería; quería contar algo, y aunque este algo lo envolvía en un discurso narrativo con protagonistas y comparsas, el primer motivo del relato se prestaba más al estilo ensayístico y no quería renunciar al mismo. Hacerlo digerible era una cosa, renunciar al entramado de géneros era otra que no contemplaba. 

Estas son las razones por las que el relato puede parecer difícilmente clasificable. Pero es una apariencia. La novela moderna, desde el Quijote de Cervantes —incluso desde la antigüedad si somos rigurosos—, nos ha acostumbrado a la novela como amalgama de todos los otros géneros. Galdós imbrica la historia y la ficción narrativa. Podría decir, en un sentido amplio, genérico, que el relato Mujer en 3D es inclasificable en el sentido en el que lo puede ser cualquier novela contemporánea —es el caso de la narrativa de Siri Husvedt, Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2019, que reúne en sus novelas los cinco tipos de discurso estilístico: narración, descripción, diálogo, exposición y argumentación—, ya que ese es el rasgo esencial de la misma, la posibilidad de ser un cajón de sastre. Pero afirmar eso, a fuerza de ser algo genérico, es también vago y ambiguo, y no aporta gran cosa. Me gustaría que mi relato se considerase inclasificable por tratar de manera única, irrepetible y personal, de imbricar el ensayo y la narrativa.

De aquel texto infumable, ya queda poco, creo; ahora, con algún descanso intercalado cuando me pongo pesada, creo que se puede terminar de leer. Y no es marketing…

El motivo detonante del relato lo comento en el epílogo del libro.

Acabado el manuscrito lo envié a varias editoriales. Sé que a la mayoría les ha superado el relato —demasiado esto, demasiado lo otro, demasiado tal…—, sobre todo a las que lo recibieron a medio pulir; pero otras se han interesado por el manuscrito, y al final me decidí a editar con aquella cuya valoración estaba más trabajada. El tiempo dirá si ellos han acertado conmigo al proponerme la edición, y si yo he acertado al seleccionarlos a ellos. Es una cuestión abierta, porque no tengo precisamente el palmarés de los aciertos en mis elecciones.

3.- ¿Por qué ‘Mujer en 3D’?

Fue el primer título que barajé, pero lo deseché muy pronto no sé muy bien el porqué.

A continuación contemplé llamarlo Esa estupenda imperfección, pero tampoco acababa de satisfacerme por el guiño evidente a una autora, Elena Ferrante —de mi Olimpo privado—, con la que por cierto voy y vengo en más de una ocasión a lo largo del relato. Tampoco este título sobrevivió muchos días por parecerme osada la referencia. 

Llegaba el momento de contemplar enviarlo a editoriales y no tenía título. A contrarreloj elegí uno con muchas referencias a la física —la prima hermana de la química, sí— y a la filosofía; título que también acabé rechazando porque las razones podían resultar opacas.

Sin alternativas, y algo obturada, de pronto, zas ¿y por qué no la primera ocurrencia? Y esta segunda vez se me impuso con una rotundidad sin fisuras, era él, era él porque así me refiero a la protagonista en más de una ocasión —la Mujer en 3D—, porque hace referencia a una mujer con volumen, con forma, con rincones, con curvatura, barroca, con sustancia, a una mujer que de renacentista sólo tiene las piernas y la línea de sus cejas, una mujer compleja, en la que perderte, bucear a placer; una mujer exuberante, irreverente, desajustada, sin reglar, bailando —como sugiere la portada— sobre la proporción-desproporción áurea, siempre en las lindes; y no a una mujer plana, de esas a cuya figura te asomas por un lado y a la que te das cuenta, te has despeñado por el otro. 

4.- ¿Una novela feminista?

Sin lugar a dudas una novela feminista porque, todavía hoy, no se debería entender que siendo mujer —u hombre— no seas feminista, ni que se pueda escribir literatura sin ser literatura feminista, sea mujer u hombre quien escriba. 

Y mientras sea necesario —mal síntoma—, así considero tendría que continuar siendo la literatura.

Literatura feminista que no femenina.

El conjunto de las mujeres no agota al conjunto de las feministas, ni, desgraciadamente, al revés, por muy incomprensible que sea que siendo verdad que seas mujer sin embargo sea falso que seas feminista; y la primera parte del enunciado es cierta por varias razones, siendo la más importante la siguiente: hoy por hoy todos los humanos deben ser feministas, porque serlo es lisa y llanamente una cuestión de justicia social, por lo que tampoco se puede imaginar a un hombre en su sano juicio que no sea feminista. Y ahí seguimos tropezando una y otra vez con estas implicaciones cruzadas, eternas aspirantes a la instantaneidad de la evidencia, con la tentación indeclinable de trajearse así y sin alcanzar todavía la categoría de las obviedades, en este caso del sentido común. Es un «O lo pillas o si no lo pillas, es que en tu no pillar hay algo de “mala fe”».

Podría haberme ahorrado todo el párrafo anterior afirmando: todo ser humano que pretenda ser tildado de tal o es feminista o es un simulacro de humano, de esos que han perdido la sujeción, la materia, y se han reducido a un conglomerado disperso de átomos decorados con sentires mareados. 

No se puede ser mujer u hombre sin ser feminista. Y las razones son de índole crítico, político y ético. Es decir, soy de las que piensa que el feminismo es pensamiento crítico-filosófico y una propuesta ético-política, además de un movimiento social. Y acerca de esto Celia Amorós y Amelia Valcárcel llevan décadas hablándonos con maestría.


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Jaime A. Valenciano: "Siempre he tenido la convicción de que las palabras y, esencialmente, la comunicación (que es el fin último de las palabras), son los únicos medios válidos para deshacernos de la sobreabundancia de sentimientos, pensamientos, emociones, etc. "

Ediciones Atlantis presenta 'El humano que nos mira', una fascinante novela de Jaime A. Valenciano, una singular odisea en un intento por descifrar las limitaciones del individuo.

1.-Ya desde el mismo título ‘El humano que nos mira’ es una novela difícilmente clasificable. ¿Qué van a encontrarse los lectores?

Hablando de géneros, creo que es una novela híbrida que pretende trascender los límites de lo que está siendo la novela juvenil, ya que a veces me da la sensación de que los autores de este género se acomodan demasiado en una fórmula que aparentemente funciona. 

Así que, yo diría que los lectores se van a encontrar con una innovación en la fórmula que implica una atención real y consciente por parte del receptor, pues es necesaria la constante interpretación para llegar a formar parte de la novela. Y esa ha sido siempre mi máxima aspiración: que el lector desempeñe un papel tan importante como el del autor. Una novela solo cobra su sentido de ser cuando es leída, por eso quiero dar al lector el 50% del proceso que le corresponde. 

2.-Defines la adolescencia como ‘aquellos años en los que las emociones no caben en el pecho y las palabras son insuficientes para dar salida a dichas emociones’. ¿Esta novela trata de ajustar cuentas con emociones pasadas?

Claro. Siempre he tenido la convicción de que las palabras y, esencialmente, la comunicación (que es el fin último de las palabras), son los únicos medios válidos para deshacernos de la sobreabundancia de sentimientos, pensamientos, emociones, etc. Cuando algo queda por escrito ya puedes olvidarte de ello, pues ya ha sobrepasado y vencido la individualidad. En el momento en que las cosas quedan escritas es cuando realmente tienes la oportunidad de ser entendido por los demás. Y eso lo es todo. 

Por ello, esta novela ha sido un parte de un largo proceso en el que los sentimientos han pasado a ser ideas (es decir, palabras) en un intento de, sencillamente, comprender lo más primitivo y sustancial.

3.-¿Qué es lo que más te cautiva del ‘arte de contar historias’?

Este es uno de los temas principales que se tratan en `El humano que nos mira´, así que no quiero adelantar demasiado. 

Sin embargo, por ahora puedo decir que siempre me ha apasionado cómo la forma hace el fondo. Es decir, prácticamente cualquier persona con un poco de capacidad de observación puede contar historias valiosas, ya que el mundo está plagado de estas. Por ejemplo, no es difícil hacer emotiva una historia si le plantas a tu protagonista una enfermedad terminal. Lo difícil es encontrar una forma que coincida con el fondo (o, si se quiere, continente con contenido, significante con significado…) y que logre maximizar las características de una novela, ya sea en su parte artística o en su parte intelectual. También es, precisamente, en este choque de partes, donde creo que se encuentra la magia de la literatura. El arte (en su sentido más plástico) logra crear un sentimiento a través del cual crean experiencias, lo que desemboca en el aprendizaje mediante estas mismas experiencias. Pero no siempre es suficiente. La filosofía, o la teoría, enseñan a través del entendimiento y el raciocinio, pero tampoco siempre es del todo efectivo. Por eso la literatura, como método de combinación de estos dos aspectos, me parece tan interesante e importante.

4.-¿Piensas en algún perfil o público específico que pueda disfrutar especialmente tu novela?

Los protagonistas y el autor somos gente joven, así que puede que sean los jóvenes los que más se identifiquen con la historia en general. Pero no me atrevería a encasillar la novela. Los problemas que se tratan son totalmente universales, como casi todos, así que cualquier persona que se quiera inmiscuir en la historia puede pasar un rato curioso. La trama como tal también es para cualquier persona, pero, como ya he dicho, requiere de las ganas de participar por parte del lector. 

Por lo tanto, diría que el único perfil en el que pienso es el de aquellas personas que van con una buena predisposición. Como ya he dicho, el 50% de la novela depende de los lectores y lectoras.

5.-¿Algún nuevo proyecto en mente?

Me interesan muchas cosas, pero es verdad que últimamente me llama mucho la atención el género coming-of-age. Me gustaría hacer algo más serio, con más carga realista en la forma. También quiero seguir profundizando en el mensaje que he intentado transmitir —no sé hasta qué punto con acierto— en `El humano que nos mira´. Todo lo que implique añadir perspectiva me parece bien. 

 


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Juan Pablo Domínguez Serrano: "Mezclar jazz con suspense, en una novela negra, donde aparece un asesino en serie, con dos policías siguiéndoles los talones, pienso que puede ser una mezcla muy atractiva para el lector. "

Ediciones Atlantis presenta 'Sangre y Jazz', una apasionante novela negra de Juan Pablo Domínguez Serrano que homenajea al cine noir y a la música jazz.

1.- De un libro de relatos y microrrelatos a una novela negra clásica con aroma noir. Cuéntanos qué van a encontrarse los lectores en este nuevo libro.

Se toparán con una historia policiaca y de suspense, donde  en una ciudad de aspecto gris, campará a sus anchas un asesino en serie cuyo único objetivo será  asesinar a cantantes de jazz. Los tenientes del Centro de Investigación Criminal, Alonso Adriá y Javier Ortiz, intentarán detenerle a toda costa.  

2.- En este libro se aprecia una gran pasión no solo hacia la literatura sino hacia la música jazz y el cine. ¿Es así?

Cierto, es más, esta historia la escribí en 2004 como guion cinematográfico. Después de publicar en 2020, “101 relatos cortos y microrrelatos de ficción y ficción histórica”, decidí sacar el guion del cajón y adaptarlo a novela. Creo fervientemente que el jazz es un género muy literario y cinematográfico. Mezclar jazz  con suspense, en una novela negra, donde aparece un asesino en serie, con dos policías siguiéndoles los talones, pienso  que puede ser una mezcla muy atractiva para el lector. 

3.- Háblanos del proceso creativo; has pasado del relato breve a la novela corta. ¿Qué principales diferencias implica este cambio? ¿En qué formato te sientes más a gusto?

En realidad, yo empecé escribiendo relatos largos, concretamente guiones cinematográficos, como Sangre y Jazz, pero nunca perdí de vista el mundo literario. La idea era escribir un libro de relatos cortos y probar suerte a ver si me lo publicaban, como así fue. Por lo tanto, se puede decir que realmente pasé de la novela al relato corto. Las diferencia entre ambos procesos creativos, en lo que a técnica se refiere,  es casi inexistente. Sí que existe diferencia, obviamente,  a la hora de escribir un relato breve o una novela. Sobre todo en planificación, en documentación y en desarrollar la historia y los personajes. 

4.- Esta novela tuya parece querer homenajear algunas formas artísticas del pasado. ¿Algunas influencias reconocibles?

Sangre y Jazz homenajea a los grandes artistas de la historia  del Jazz como Milt Buckner, John Coltrane, Bix Beiderbecke o Eddie Condon. Como influencias, Sangre y Jazz bebe de  artistas como Agatha Christie y de filmes como Seven.

5.- ¿Tienes algún nuevo proyecto en mente?

Sí, todo esto que ha pasado a nivel mundial con la pandemia me ha dado una idea de escribir una novela distópica. Lo que si tengo claro es  que en algún momento de la historia, aparecerá brevemente la novela 1984,  y será la forma en la que  homenajearé modestamente  al escritor George Orwell.


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Las autoras: "Este libro continúa siendo una novela negra con un alto componente erótico"

1.- ¿Qué les espera a los lectores en ‘Secuelas de muerte’?

Les espera una novela que no da tregua al lector. Al tener ya un primer libro de la trilogía, en este segundo los personajes van creciendo, se van mezclando sus historias con personajes nuevos, creando atmósferas diferentes, unas veces graves, otras muy irónicas, algunas con un toque “gore” y siempre esperando que el lector se entretenga lo máximo posible. Los  nuevos personajes tampoco dejaran indiferente a nadie. Sigue siendo novela negra con un alto componente erótico y nuestra intención es mantener al lector a la expectativa en todo momento. 

2.- ¿Continúa siendo ‘Secuelas de muerte’ una vida soñada? 

No, en esta segunda novela los protagonistas viven una serie de acontecimientos que en ningún momento soñaron que les podían pasar. 

La intención de La Dama efectivamente es vivir como ella sueña, como su descabellada mente desea, pero de momento no le está saliendo tal y como esperaba.

3.- Amor, crimen, pasión, violencia, sexo… ¿Cuánto hay de fantasía en ‘Secuelas de muerte’?  

Por supuesto tiene un enorme contenido fantástico ya que nos metemos en una trama de siniestras consecuencias. Está claro que el amor, la violencia, el sexo, todo existe, todo en el mundo es real, pero la mezcla que tiene el libro es muy explosiva. ¿Podría ocurrir? Sí, a veces la realidad supera a la ficción.

4.- ¿Cómo trabajáis juntas? ¿Cómo surgen las ideas? ¿Lluvia de ideas entre vosotras? ¿Cómo es el proceso creativo de dos autoras?

La idea de trabajar juntas surgió por casualidad. Carmen le pasó la historia de La Vida que sueñas a Eva y la propuso colaborar. A partir de ahí, Eva fue creando un maravilloso y siniestro personaje que cambió el rumbo de la novela, y que influyó en el resto de personajes que también se fueron desarrollando de una manera distinta a la inicial. 

Es un buen binomio porque nos vamos retroalimentando. Las ideas las vamos desarrollando, comentando, modificando y plasmándolas  en la novela. Es un proceso muy divertido y entretenido.

Por supuesto comentamos posibles tramas y posibles resoluciones.

El proceso creativo al ser dos personas es muy rico, salen ideas nuevas, le da frescura a la novela y múltiples posibilidades.

5.- ¿Algún nuevo proyecto en mente?

Estamos enfrascadas con la tercera parte de la trilogía, en la que los lectores se van a encontrar con un desenlace inesperado, los personajes sufren profundos cambios que hace que todo sea diferente y siguen viviendo aventuras y percances inesperados. Hasta aquí podemos leer..


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Mª Elena Arjona Bermejo: "Las experiencias que vamos teniendo a lo largo de nuestras vidas conforman nuestra personalidad y la forma en la que nos relacionamos con los demás o nos enfrentamos al futuro."

Ediciones Atlantis presenta '17436', la última novela de Mª Elena Arjona Bermejo, una fascinante intriga histórica que nos ofrece una nueva perspectiva de la Guerra Civil Española .

1.- ¿Quién es Mª Elena Arjona Bermejo?

Soy una persona a la que le gusta mucho leer y escribir desde la infancia. Nací en la provincia de Valencia y me dedico a la docencia en Getafe, ciudad donde me instalé hace diez años. 

 2.- ¿De qué trata tu novela 17436?

Trata de odio, celos, amor, amistad, … Trata de cómo las decisiones que tomamos y que toman en nuestro entorno, nos condicionan. De cómo nuestra vida cambia sin pedirnos permiso. Trata también de la debilidad de las personas que son incapaces de rehacerse tras un revés de la vida hasta que tocan fondo, y a veces es demasiado tarde.

En esta novela, el personaje principal se volcará en resolver un misterio familiar inesperado que le remontará a unos sucesos acaecidos al inicio de la Guerra Civil Española y que le servirá para retomar de nuevo las riendas de su vida.

3.- ¿Qué diferencia esta novela de otras acerca de la Guerra Civil?

No es una novela histórica ni bélica. De hecho, hay datos o aspectos de aquel período que he modificado o utilizado de forma que no son fieles a la realidad o a lo que hay documentado.

Tampoco es una novela con la que pretenda dar opinión respecto a la Guerra Civil. Simplemente sucede en aquellos tiempos porque como es conocido, se produjeron situaciones de desapariciones, muchas veces por motivos que nada tenían que ver con la política. En ella se muestra cómo unas circunstancias ajenas a nosotros pueden condicionarnos y arrastrarnos a ser víctimas o a participar activamente.

4.- ¿Hasta qué punto nos determina el pasado, personal y colectivo?

El pasado nos determina en todo, crecemos en base a él. Las experiencias que vamos teniendo a lo largo de nuestras vidas conforman nuestra personalidad y la forma en la que nos relacionamos con los demás o nos enfrentamos al futuro.

Con el pasado colectivo sucede igual, marca la sociedad, la forma de gobernar, los valores sociales, etc.

Por ejemplo, es evidente que la situación de pandemia que estamos viviendo en estos momentos, marcará nuestra sociedad y muchos aspectos de nuestra vida y forma de actuar, como poco, durante los próximos años. 

 5.- Te ha llevado casi 3 años escribir esta novela. ¿Cómo ha sido el proceso creativo?

La idea de escribir un libro la tuve hace años: la inicié, elegí un argumento, unos personajes...incluso escribí algún capítulo, pero preparar oposiciones, trabajar, más tarde tener hijos, etc, hicieron que la idea quedara en un cajón. 

En 2018, aquella idea volvió, pasaban los años y cada vez era más recurrente la necesidad de acabar la novela y al final la retomé. 

Durante este tiempo, hasta diciembre del 2020, que fue cuando la acabé, tuve periodos en los que escribía todos los días y otros en los que estaba meses sin poder hacerlo. Eso me dificultaba mucho continuar porque perdía el hilo y me llevaba tiempo volver al punto en el que me había quedado. Finalmente, pude terminarla aprovechando cada pequeño momento que tenía, a veces de tan sólo 15 minutos y a veces de varias horas con las que podía contar gracias a que mi marido se ofrecía para ocuparse de todo y que yo pudiera tener tiempo para por fin finalizarla.


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Gema María Verdú Lillo: "He querido narrar una historia que tuviera que ver con el significado de la muerte, que tanto nos inquieta."

Ediciones Atlantis presenta 'Las sombras del alma', la última novela de la escritora Gema María Verdú Lillo, que vuelve a sorprendernos con otra de sus historias de fantasía y terror que discurren dentro de un contexto realista. 

1.- Otra novela publicada en Ediciones Atlantis y narrada en tu habitual estilo que fusiona la fantasía y el terror en un contexto realista. Háblanos de Las sombras del alma.

He querido narrar una historia que tuviera que ver con el significado de la muerte, que tanto nos inquieta. Quiero acercar el terror a un contexto realista, donde el lector se pueda sentir identificado con los personajes. 

2.- Esta nueva novela se adentra con mucha audacia en el terreno del más allá y puede llegar a tener una vertiente casi mística o religiosa. ¿Qué te ha llevado a ello?

Estuve documentándome de testimonios de personas reales, sobre si hay una existencia más allá de la muerte. Una vez recopilada la información, decidí darle un toque de misterio e incluso de terror, creada de mi imaginación. Digamos que la idea principal ha surgido de mi propio miedo.

3.- Siempre nos sorprenden tus novelas. ¿Cómo surgen las ideas?

Si soy sincera, a veces anoto mis propias pesadillas o simplemente describo situaciones que me asustan o me crean ansiedad. También soy aficionada al cine de terror y a los libros del mismo género.

4.- Dices que ‘Si no puedes dibujarlo, lo escribes’. Pues escribes estupendamente.

Gracias. Estoy esforzándome en escribir mejor, esto es un continuo aprendizaje.

5.- ¿Tienes algún nuevo proyecto en mente? ¿Piensas en probar suerte en géneros menos fantásticos?

Tengo varios manuscritos, pero todos tienen que ver con el terror y el misterio. De momento no he probado con otros géneros, aunque no descarto ninguna posibilidad.


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