martes, 2 de febrero de 2016

Sergio Willand, autor de 'El camino del alquimista': "Quiero que quien coja uno de mis libros lo devore"

Ediciones Atlantis presenta este jueves en Trocha (Madrid) ‘El camino del alquimista’,  una novela fantástica del escritor gallego Sergio Willand que enlaza máximas como el amor por el mundo natural, la magia, ciertos valores, y con una pizca de aires celtas. Entrevistamos a su autor:
-¿Cómo surgió la idea para escribir esta novela?
La idea sobre “El camino del alquimista” es en realidad un cúmulo de ideas. Quería escribir un libro
que enlazase máximas como el amor por el mundo natural, la magia, ciertos valores, y todo ello con una pizca de aires celtas. El resultado ha sido un buen cóctel, me atrevería a decir que lo que tenía en mente.

-¿Cómo fue el proceso creativo de la misma?
Bastante laborioso la verdad. Anxo es un protagonista que experimenta un gran desarrollo personal, por lo que adecuar sus decisiones a las distintas etapas por las que pasa me obligó a profundizar mucho en su psique. Tiene una mente compleja, y no solo él, hay muchos personajes con una gran personalidad como comprobará el lector, muy importantes y complejos todos ellos.

-¿A quién va dirigida la obra?
Este libro es como una bebida nueva. Iba destinada a personas con gustos por la literatura de ficción. El caso es que lo han disfrutado personas de todas las edades y preferencias, así que a día de hoy se podría decir que a cualquiera que le apetezca leer una historia versátil y dinámica.

-¿Qué tiene en común con los escritos anteriormente?
Diría que el nombre del autor (risas). La verdad es que las conexiones con mis otras obras son puramente subjetivas, hay quien las encuentras y hay quien no. Yo soy de estos últimos si no tenemos en cuenta el estilo de mi escritura.

-¿Cómo describirías tu libro?
Ameno. No me gusta que la gente se aburra leyendo. Quiero que quien coja uno de mis libros lo devore, y para que eso ocurra propicio que pasen cosas y no páginas sin más.

-¿Nos puedes describir tu sitio de trabajo?
Si te refieres al lugar físico, es un sitio bonito, con un escritorio y esas cosas (risas). El mayor lugar de trabajo es mi propia mente. No está ordenada, ni demasiado limpia, pero siempre le estoy dando vueltas a la historia que estoy escribiendo. Se me ocurren ideas geniales que olvido apuntar, y luego se me ocurren otras mejores y se me olvida de nuevo. 
Y así sucesivamente, es un no parar.

-¿Qué consejo le darías a quién esté pensando en comprar la novela?
Que el libro siempre es mejor que la película. Prometo entretenimiento además de una cubierta muy bonita, y remitiéndome a las palabras de una lectora: “es una historia tan fácil de imaginar que es como ir al cine”. 

-¿Tienes algún nuevo reto en mente?
Por supuesto. Ahora mismo estoy trabajando en “El camino del anfitrión”, una historia que absorbe uno de mis primeros bocetos como escritor.

-¿Algún adelanto?
Habrá Anfitriones de almas; personas capaces de absorver el alma de un animal sellándola a modo de tatuaje en su cuerpo, y hasta ahí puedo leer.

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