Entrevista a Claudia Alvarado, autora de la "más fiel y cercana" novela que nunca se haya escrito sobre el marqués de Salamanca

Ediciones Atlantis presenta este viernes en el Museo del Ferrocarril, ‘Mi lucha por una nueva España. Memorias del marqués de Salamanca’, una novela en forma de memorias, escrita en primera persona por su tataranieta, Claudia Alvarado.

Claudia Alvarado
•         Eres tataranieta del marqués de Salamanca. ¿Qué te impulsó a querer dejar constancia de sus memorias a través de esta novela?
Todo comenzó como algo meramente familiar. Siempre he escrito y mi tío Olavo Monteiro de Carvalho, actual marqués de Salamanca, me pidió un día que escribiera la historia del primer marqués (así como la del resto de hombres que han llevado el título hasta él) para hacer unos libros para la familia. Tras unos ocho años de documentación, de escribir y reescribir, nos dimos cuenta que la biografía que había escrito sobre el primer marqués no debía quedar solo en la familia, sino que debíamos conseguir que la publicasen, ya que es la más fiel y cercana que nunca se haya escrito sobre este gran personaje histórico.

•         ¿Es una novela histórica basada en hechos reales? ¿Has introducido algún elemento de ficción?
Es una novela basada en hechos completamente reales. Si bien al escribirla en forma de memorias, para darle un aire más cercano, y llevarla al género novelesco, hay partes de ficción. Pero son muy breves. La historia es completamente real. De hecho, como decía antes, es la más fiel que se haya escrito sobre él.

•         ¿Cómo ha sido el proceso de documentación de la novela?
Muy largo e interesante. Muchas horas, días y años de archivo en archivo, leyendo cartas de la época, pequeños diarios, libros de historia, y la prensa diaria de la época (el día a día de más de setenta años)

•         ¿Cómo crees que puedes sorprender al lector?
Espero que conozcan al verdadero marqués de Salamanca. A ese hombre que ha caído un poco en el olvido siendo uno de los hombres más importantes de la historia española del siglo XIX. Espero se sorprendan al leer como fue realmente su vida; sus alegrías y miserias, lo que le preocupaba, lo que le impulsaba, aquello que significó de verdad para él. Que conozcan los hechos hasta ahora desconocidos. 

•         ¿Hay alguna anécdota que te gustaría compartir con los lectores?
Prefiero que lean el libro. Está lleno de ellas. 

•         Si pudieras viajar a un libro y vivir su historia…¿En cuál te encontraríamos?
Hay tantos libros que me han marcado que no sabría decir. Pero tal vez me podríais encontrar en uno de George Orwell.

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¿Te has quedado con ganas de más? ¿Quieres seguir conociendo a Jota? Ya puedes leer el segundo capítulo de 'Y yo a mi'

En Ediciones Atlantis, sabemos que tenéis ganas de seguir conociendo a Jota. Así que, para sobrellevar la espera hasta que llegue a librerías, os dejamos el segundo capítulo de 'Y yo a mí' , una novela romántica, fresca y divertida escrita por la periodista vallisoletana, Elsa García.

-2- Jota


A
las nueve y media, Nit llama a la puerta de mi casa. Como un clavo. Su puntualidad inglesa riñe mucho con mi costumbre de no llevar nunca reloj, pero como me quiere, ha aprendido a tomárselo con calma conmigo.

―Entra y rebusca por la cesta de los pendientes, los plateados esos gigantes que quieres tienen que estar por ahí.
―¿Aún maquillándote, tía? Venga, joder, que Álex y Javi me han escrito hace un ratillo que ya iban de camino.
―Vale, vale. Termino en nada. Cogemos taxi. Yo lo pago. Culpa mía.
―Deja de correr por el pasillo que todavía celebramos el cumpleaños de Gael en Urgencias. Estás preciosa, por cierto.
―¡Tú también! Cómo me gusta cómo te queda el rojo…
―¿Sí?, mira que yo me he visto un poco exagerada. ¿No queda todo muy ‘mujer fatal’ con este color de pelo?
―En absoluto. Estás impresionante.

Javi y Ga ponen los ojos en blanco y empiezan a separarnos para que cada una termine con lo que tiene que hacer y podamos marcharnos. Y menos mal, porque estaba a punto de pedir a Nit que me dejase probarme esos taconazos que trae por si me los presta para el siguiente fin de semana. Qué vicio tengo con los tacones, madre.

Con el tiempo justito (bueno, diez minutillos tarde, pero para ser yo, no está ni tan mal) llegamos a Xaloc y nuestros cuatro amigos se descojonan cuando Nit y yo comenzamos a dar saltitos alrededor de la mesa llena de los típicos vasos rojos de birra-pong, las bandejas de montaditos y los globos de mil colores que los camareros han distribuido por la zona del fondo del bar para celebrar como Dios manda los 28 añazos de Ga.

Como es primera hora, sabemos que tenemos libertad para comer algo y jugar un rato antes de que aquello empiece a llenarse y ya no podamos pedir canciones rancias en la cabina del DJ.

―Me flipa tíos, muchas gracias ―apunta Ga, encanta-do―. En un rato, Jota se camela a los camareros y brindamos con unos cuantos tequilas.

Creo que no recuerdo la última vez que alguno de mis amigos me llamó por mi nombre completo. Y no creáis que no me fastidia un poco, porque me encanta. Jimena. Suena importante.

Dicen que sólo me falta que me cuelgue algo entre las pier-nas para ser un tío más del grupo, así que no les parece lícito llamar-me por un nombre de chica. Aunque casi agradezco el diminutivo elegido a raíz de la inicial. ‘Jime’ no me suena muy bien, por mu-cho que lo escribiesen con ‘j’ y no con ‘g’.

―Creo que al de la camiseta del escote interminable puedes camelártelo mejor tú que yo ―respondo a su provocación muerta de la risa.
―Eso que le asoma por el pico del cuello, ¿es un puto perro muerto? Madre mía… existe la depilación láser.
Empezamos pidiendo unos cócteles rosas que no tengo ni idea de qué llevarán, pero están buenísimos. Es como tomar flash de fresa con un regusto amargo. No sé si marida bien con el bocadillito de cerdo deshilachado con miel y mostaza que estoy tomando, pero oye, siempre puedo tomar el siguiente trago con el montado de pollo braseado y queso brie.

Cuando vamos por el tercer vaso del mejunje rosáceo veo que Ga mira el móvil y sonríe. Actualmente, sólo hay un hombre en su vida que consiga eso.

―¿Ha llegado Enzo?
―Sí, voy a salir a buscarlo y que cene algo antes de que arraséis con todo, ¡que parece que no os hayan dado de comer en una semana!

No le doy tiempo ni a que se dé la vuelta, porque empieza a sonar el “Tengo el corazón contento” de Marisol y desaparezco en-tre gritos buscando a Nit para bailar con ella como si de aquella actuación dependiese nuestra entrada en Fama.

Cuando Pepa Flores termina de cantar al amor, Raffaella Carrá nos pide aquello de “explota, explótame, explo… explota, explota mi corazón” y claro, a los golpes de melenas y caderas se une hasta Álex, porque no se puede no hacerlo con una canción así.

Tan metida estoy en mi papel de gogó setentera que hasta que Ga no grita mi nombre por tercera vez ni me entero.

―¡Jota, joder, que ya me has dado dos veces con el pelo en toda la cara! ―partida de risa paro a ver qué quiere y me doy de bruces con el tío más guapo que he visto en mi vida… ¿qué narices en mi vida? En mis sueños tampoco los he visto así―, ¿te acuerdas de Enzo?
¿¿Perdonaaaaaaa??
Ese cerca de metro noventa de morenazo con los ojos azules, las espaldas más anchas que Thor, pómulos y mandíbula completamente marcada, barba de tres días, nuez enorme y cejas súper pobladas, ¿es Enzo? Juro que lo recordaba menos… menos todo.

―Eh, sí claro, más o menos…
―Enzo, imagino que recuerdas a Jimena; bueno… Jota, que es como un colega más.
―Sí, más o menos ―repite divertido.

Como para no estar pasándoselo teta. Tengo unas pintas de loca dignas de inmortalizar, con los pelos como si hubiese ido de la mano con Helen Hunt en Twister de tanta vuelta emulando a la rubia italiana y las mejillas más rojas que Heidi por los calores de la discoteca.

Por la manera tan fija en la que me mira este Dios griego, con la cabeza ladeada y media sonrisa asomando a sus perfectos y finos labios, igual tengo hasta un moco asomando.

Como ya estamos todos, Edu propone empezar a jugar un rato al birrapong. Hacemos equipos y como somos impares nos cuentan como una sola persona a Nit y a mí. No es nada en plan machitos, es que Nit y yo somos realmente malas a esto. Yo tengo un aguante envidiable, he tumbado a Javi y a Ga más de una vez saliendo de copas, pero no daría al muñeco Michelín con una naranja ni teniéndolo a cinco metros. Cuando Dios repartió la puntería, yo debía estar en el baño.

Nit la pobre es que es descoordinada sin más. Verla bailar te alegra la noche. Pero ella opina que si te lo pasas bien haciendo algo, deberías de hacerlo siempre sin importar si se te da bien o no, o si te van a mirar o a reírse de ti por ello. Es una filosofía ma-ravillosa. La confianza que tiene es una de las miles de razones por las que la quiero tanto.

Javi y Álex nos hacen de flancos en nuestro lado de la mesa y empieza la guerra.

Para mi sorpresa y la de todos los presentes que me conocen, comienzo encajando las dos pelotas de ping pong en el mismo vaso, hecho que el idiota de Ga se empeña en inmortalizar con una foto.
Hace bien, porque este fenómeno no se vuelve a repetir en la siguiente media hora que dura el juego hasta que Nit y yo desis-timos y nos vamos a por copas para todos.

―¡Qué asco de juego! ―se queja Ana.
―No te gusta porque damos pena intentando acertar.
―Bueno, en eso tienes razón. Javi tiene mucho más arte metiéndola ―dicho lo cual, empieza a descojonarse sola. ¡Ay, Diosito… ya va pedo!
―Madre mía, Nit, creo que voy a pedirte agua las siguientes dos rondas.
―De eso nada, ¡tequilas para todos!

Cuando empiezo a fracasar en mi intento de sujetarla para evitar su cruzada para saltar la barra y amarrarse a la botella de José Cuervo como si fuera un biberón, aparece uno de los camareros riéndose por lo bajines.

―Pues sí que tenéis sed…
―¡Aaaaah! ¡¡Me encanta esta canción!!

Y con las mismas, Nit baja la rodilla que ya tenía anclada en el inicio de la barra y se pone a bailar como un pato pequeñito y encantador.

―Hola, no sé cómo te llamas, pero te vas a convertir en mi mejor amigo esta noche ―le suelto de corrido al incrédulo camarero. Seguro que el pobre pensaba que hasta dentro de un par de horas no iba a tener que aguantar a taradas pasadas de copas… Ingenuo.
―Soy Pablo y me encantará ser lo que tú quieras esta noche.

Uy, lo que me ha dicho...
Vuelvo a mirar a Pablo, porque tan pendiente como estaba de Nit, no me he dado cuenta de que no está nada mal. Castaño, buena espalda, algo bajito, pero con ojos bonitos… Bah, mira por donde la noche se acaba de poner un poquitín más divertida. Sólo un poco.

―Pues, de momento ―resalto ese ‘de momento’, que lo pille…―, voy a necesitar que cada vez que te venga a pedir, lo de ella lo pongas sin alcohol, pero disimulando ―le explico señalando a mi amiga―. A ver si consigo que se le baje un poco sin que se me ponga brava, que es muy temprano aún.
―Hecho. ¿Algo más? ―Me sonríe de forma provocativa al hacerlo y a mí me apetece jugar tanto como a él.
―Pues somos siete, así que ocho José Cuervos, que ima-gino que no quieras dejarme sola brindando.
―Eso estaría feísimo por mi parte, y yo sólo quiero ha-certe cosas bonitas.
―Es de agradecer. Ponlos por favor con naranja y azúcar en vez de con limón y sal.
―Veo que tienes buen paladar.
―Y buena lengua.
Entre frase ingeniosa y flirteo descarado, termina de poner los chupitos (uno de Nestea para Nit que yo me encargo de pasarle) y aviso al resto para que se acerquen a brindar por el chico de la no-che.

―¡Por Ga! ―berrea Ana súper emocionada.
―¡Por Ga! ―gritamos todos levantando los vasos.
―Luego sigues zorreando cari, que me apetece bailar ―me suelta el cumpleañero.

Y como hoy sus deseos son órdenes, miro a Pablo y me en-cojo de hombros como disculpa.

―¡Vuelve pronto a hacerme compañía! ―me grita mien-tras Ga me arrastra a la pista.
―¡Cuenta con ello!

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Entrevista a la autora Esmeralda Muñoz: 'Futuro incierto' está llena de ficción, romanticismo, intriga y con algunos toques de humor

Ediciones Atlantis presenta este sábado en Barcelona Futuro incierto, un libro de la autora Esmeralda Muñoz cargado de ficción, romanticismo, intriga y algunos toques de humor capaz de enganchar al lector y dejarle con ganas de más.

¿Cómo se te ocurrió escribir esta historia?
A parte de ser una persona muy imaginativa, también saco muchas cosas de mis sueños. Una de las partes claves del libro son las catástrofes y yo suelo soñar mucho con inundaciones, edificios que se caen, meteoritos, volcanes en plena erupción y siempre ando huyendo. Pensé que eso podría ser un buen libro, pero una chica que tenga sueños premonitorios no me llamaba la atención para poder expresar las sensaciones, pues en los sueños una no nota ni la cuarta parte de lo que se debería experimentar. Leyendo la saga de “Eternidad” de Alyson Nöel la protagonista tiene visiones, y eso me hizo dar con la otra clave; alguien que pudiera ver el futuro de un mundo que se estaba destruyendo estando consciente podría ser experimentado de mejor manera, y así es como empecé a formar la historia.

•         ¿Qué te impulsa a escribir?
Escribir es algo que siempre me ha gustado, no hay una razón concreta de hecho. Simplemente me hace viajar a mundos llenos de fantasía y romanticismo.
Quizás busco en ellos lo que no puedo obtener en la vida, como una huida de la realidad.

•         ¿Qué tienen en común Laila y Esmeralda?
Quiero que quede claro que ni puedo ver el futuro ni me han intentado asesinar. Por esa parte somos completamente diferentes y es totalmente ficción.
Por otro lado, yo siempre he sido una persona que ha intentado ponerse en el lugar de los demás, ser empática y preocuparme por los míos, y eso lo he transmitido a nuestra protagonista.

•         ¿Cómo crees que tu novela puede sorprender al lector?
Futuro incierto está llena de ficción, romanticismo, intriga y con algunos toques de humor. Son muchos géneros para que los lectores no lo noten aburrido. Pero creo que puede sorprender sobre todo por la narrativa, ya que intento explicar con un extremo detallismo haciendo que el lector sienta lo que ella siente, que muchos de ellos no son sentimientos muy agradables: el olor, las sensaciones, la adrenalina, el momento en que ella tiene esas visiones hasta tal punto de ponerse enferma, etc.

•         ¿Tienes algún autor de referencia?
Me gustan varios autores, pero no tengo ninguno en concreto como referencia. Es un popurrí. Me gusta el humor que le pone Jonathan Stroud en “El amuleto de Samarkanda” o “El ojo del Golem”; la historia de Laura Gallego en “Alas de fuego” y “Alas negras”; el sentimiento que le pone Alyson Nöel en la saga de “Eternidad”; me encantó la saga de Hush Hush por Becca Fitzpatrick sobre esos ángeles caídos y el amor prohibido entre uno de ellos con la protagonista; y, por supuesto, la forma de expresarse de E.L. James en 50 sombras de Grey.
Digamos que todos ellos forman parte de mí.

•         Si pudieras viajar a algún libro… ¿A cuál sería?
Viajaría a todos los comentados anteriormente mientras en el final ¡yo sobreviva! Me parecen mundos y vidas fascinantes, llenas de acción. No hay tiempo para el aburrimiento.

¿Habrá una segunda parte?
Por supuesto, de hecho, el final de “Futuro incierto” ya te deja con intriga y con ganas de saber qué más va a pasar.
Actualmente ya estoy escribiéndolo.

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Gabriela Arciniega: los sucesos que han ocurrido en Hollywood con casos de acoso a actrices, han puesto, sin yo pretenderlo, mi novela de plena actualidad

Ediciones Atlantis presenta 'Tres faldas, un cupcake y una caja de prozac', una novela urbana, escrita por la autora madrileña Gabriela Arciniega Fernández, muy fácil de leer, con diálogos coloquiales, sentido del humor, historias de amor y desamor y risas en ocasiones, que no se queda en la superficie de las cosas, ocultando un gran trasfondo.

•         ¿Cómo surgió la idea de escribir esta novela?
Surgió por la llamada a mis puertas de mi niña interior reclamando ser oída. Escribía en la infancia y perdí esa forma de expresión y de realización creativa, ya que mi vida profesional fue por derroteros mucho más fríos: las finanzas. Fue al nacer mis hijos cuando mi mundo interior, muy rico, lleno de color y de cosas que contar, buscó una forma de emerger… pudo haber sido la danza, el arte dramático, pero lo que nació fue mi primera novela para público adolescente “Carlos y los devorasueños”  y con ella las semillas para una segunda, ya que aunque no se publicó sí vieron cierto potencial en mí a explotar. Esta segunda en concreto se fragua después de una tarde de café con dos amigas; nuestras charlas desenfadadas, anécdotas, problemas, alegrías, tristezas, incluso vínculos y casualidades del destino (las madres de dos de nosotras habían muerto en el último mes), llevó a la idea de hacer una novela femenina acerca de la amistad y los lazos que aunque no de sangre, sí nos unen a lo largo de la vida… de alguna o de otra manera.         

•         ¿Qué hay de Gabriela Arciniega en ‘Tres faldas, un cup cake y una caja de prozac’?
Ninguno de los personajes soy yo, aunque Laura, la narradora, lo haga en primera persona porque consideré le daba más fuerza a la historia, pero sí hay parte de mí en ellas y en los mundos en que se mueven. Tengo el título de profesora de Yoga y Meditación, nunca he ejercido como tal, pero me apasiona la disciplina y me ha venido fenomenal para superar etapas difíciles… para mí es un tesoro. Comparto con ella su sensibilidad e incluso cierto sexto sentido, me considero muy perceptiva. A Clara, cada vez que pienso en ella me entran ganas de abrazarla… me encanta el mundo de la restauración porque es absolutamente creativo, explosión de aromas y colores, con el que se hace feliz a la gente… aunque yo no soy gran cocinera. Comparto la torpeza en determinados momentos, que hace que atraiga situaciones rocambolescas. Con Berta, además de la pasión por la moda (para mí vestirme es alegría y forma de expresión, por eso suelo usar mucho tonos vibrantes) tengo en común lo tenaz que es cuando quiere conseguir algo, el no rendirse… soy muy luchadora. Lo que no comparto son las maneras, intento siempre respetar al prójimo.    

•         ¿Qué has querido transmitir con el título?
El título es un cajón desastre un poco loco y por ello su elección está hecha adrede… si no, pues imaginad lo poco que tiene que ver una falda, con un cupcake, con una caja de prozac… pero eso es lo que quería transmitir, el caos de mundo en el que estas tres mujeres se ven sumergidas, cada una con lo suyo y todas patas arriba. También habla un poco de mi propio proceso creativo de “cabecita loca” en el que mezclas los ingredientes en la olla a presión y sale esta historia. Por otro lado cada palabra identifica en algo a uno de los tres personajes o al momento vital que atraviesan.

•         La historia nos cuenta un lío de faldas ¿Estamos ante una novela romántica divertida y fácil de leer o hay un trasfondo que has querido transmitir?
La historia es todo menos superficial y fácil. Suelo jugar con los dobles sentidos y la ironía, empezar de una forma y parecer que va a ser una novela frívola (en el prólogo parto de una clasificación del tipo de mujeres que nos podemos encontrar, para inmediatamente desdecirme…) y no serlo. Una de las cosas que quiero transmitir en el trasfondo precisamente, es que muchas veces ni las cosas ni las personas son lo que parecen, y que juzgar es tarea de tontos, o de osados, ya que hay que ponerse en los zapatos de los otros, saber que detrás de cada cual hay una historia… y quizás por qué no, un niño asustado. También conciencia acerca de enfermedades como la ansiedad o la depresión, para las cuáles siempre hay salida. El precio del éxito es el motor de la trama, una trama de suspense que en el fondo no es más que una excusa para ir quitando capas de cebolla a personajes que sangran por fuera y por dentro. 
Aun así la novela es muy fácil de leer, con diálogos coloquiales, sentido del humor, historias de amor y desamor y risas en ocasiones.  

•         ¿Alguna anécdota que nos quieras contar? 
Los personajes que he creado han llegado a cobrar tanta vida dentro de mí, sobre todos las tres centrales, en mi día a día, que muchas veces me sentía acompañada por ellas aun estando sola. Me preguntaba ¿Qué haría Laura en esta situación, o Berta, o Clara? Soy ya una adicta a ellas. Eso es porque las considero muy reales, verdaderas, muy de carne y hueso… nada planas. 
Por otro lado a modo de anécdota, los sucesos que han ocurrido este año en Hollywood con los escándalos y casos de acoso a actrices, han puesto, sin yo pretenderlo, mi novela de plena actualidad. No hay mejor momento para leerla que éste. También series tan famosas como “Stranger Things”, que he visto este año, y entre otras cosas hablan del control mental como nexo común, la dotan de interés aunque el argumento central nada tenga que ver.   

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Gaia: La Comunidad es un libro ligero, atractivo y fácil de leer, que hará reflexionar al lector

Ediciones Atlantis presenta este viernes en la madrileña Asociación de Escritores y Artistas Españoles (AEAE), Gaia: La Comunidad, una novela de ciencia ficción escrita por Manuel Cano Ruiz-Ocaña. Un libro ligero, atractivo y fácil de leer, que hará reflexionar al lector.  Esta es la entrevista que desde la editorial hemos realizado a su autor.

·Gaia: La Comunidad. ¿Qué se va a encontrar el lector en esta novela?
Una novela ligera, atractiva y fácil de leer, pero que además puede remover por dentro y hacer reflexionar al lector.

·¿Ha influido tu formación en Historia a la hora de ambientar la novela?
Si, sin duda. La historia es una de mis pasiones y siempre la tengo muy presente. En el libro hay breves pinceladas históricas y, además, muchas cosas que suceden en la obra son alegorías históricas.

·¿Hay alguna parte que te haya costado más escribir?
Diría el principio. Cuando eres escritor novel empiezas muy inseguro, como con miedo a hacerlo mal, las primeras páginas fueron sin duda las más complicadas. Una vez la historia avanzó y fluyó, todo fue mucho más fácil.

·¿Cuál es el último libro que has leído? ¿Lo recomendarías?
Una biografía de Napoleón de Emil Ludwig. La recomendaría porque es bastante fiel y mantiene un rigor histórico enorme pero, además, tiene un toque de “novelesco” que la hace mucho más entretenida.

·¿Qué le dirías a un lector que no sabe si comprar tu libro?
Que es un libro que le dará mucho que pensar, sobre sí mismo y sobre la sociedad que le rodea. Además no le costará leerlo, creo que es un libro muy ligero y dinámico.

¿Hay algo que hayas querido transmitir con este libro?
Simplemente que todos juntos podemos crear y construir lo que queramos en el mundo.

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Eduardo Bartrina sobre su nueva novela policiaca 'El Maniquí Roto': El ex comisario Lago "seguirá metiéndose en todos los charcos que le rodeen"

Ediciones Atlantis presenta este viernes en la localidad madrileña de Nuevo Baztán, El maniquí roto, una novela policiaca escrita por el músico y escritor Eduardo Bartrina. En sus páginas volvemos a encontrarnos con el ex comisario Lago, que se verá envuelto en nuevos asesinatos que ayudará a resolver.
 

· Conocimos al Comisario Lago en Stand 17. Ahora presentas una nueva obra que cuenta con el mismo protagonista y que está ambientada también en el madrileño barrio de Tetuán. ¿Qué elementos nuevos has introducido en El Maniquí Roto
Sin duda y, además de los personajes conocidos en Stand 17, hay un personaje nuevo y muy importante que aparece en El maniquí roto y que seguramente aparecerá en otras novelas. Ana Iturriagarimendia, Teniente de la policia cientifica licenciada en la universidad de Columbia (USA). Sin embargo, también hay un personaje muy importante en esta novela y que ya aparece en Stand 17. Estoy hablando de Román, que desgraciadamente en la próxima novela Los recuerdos del silencio fallecerá. 

· ¿Qué papel juega el personaje de la inspectora Ana y como es su relación con el protagonista? 
En “El maniquí roto” juega un papel muy importante, no solo para el desarrollo de la novela, sino para el propio Sebastián, aunque a pesar de la diferencia de edades que les podría separar, sin duda él se ve atraído hacia ella, pero de momento nunca sabremos realmente que es lo que ella siente por él. 

· ¿Has notado tu evolución como escritor? 
Sí. Sin duda ahora es más difícil y me preocupa más todo. Sobre todo la responsabilidad y no defraudar a los lectores que compraron mi libro anterior. 

· ¿Cómo disfrutas más, escribiendo o tocando la batería? 
En este momento de mi vida, escribiendo. Lo de tocar la batería después de cincuenta años ha quedado en un recuerdo muy agradable. 

· ¿Comenzará a disfrutar el Comisario Lago de su jubilación o seguirá inmiscuyéndose en nuevos casos de asesinato? 
Seguirá metiéndose en todos los charcos que le rodeen, lo que le hará llevar con más tranquilidad su soledad y el recuerdo de su esposa.

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Mariasun Carrera, autora de 'Condenados al paraíso': "A mis años me despierto con ilusiones de futuro cuando ya creía que sólo me quedaba presente".

Ediciones Atlantis presenta esta tarde en Donostia 'Condenados al paraíso', un libro escrito por la autora Mariasun Carrera que narra "la historia de alguien que se sobrevive a sí misma, a sus juicios y contradicciones". "Me he asomado al mundo del negocio de los geriátricos y al de un prostíbulo atípico que descubro a la vez que la protagonista. Meterse en la piel de una mujer que apuesta por una arriesgada aventura sin ser aventurera", nos cuenta su autora.


- ¿Quién es Mariasun Carrera?
Mariasun Carrera es una mente tejedora de historias y dos ojos abiertos al mundo.  Eso además de un corazón sensible que llora o ríe con sus propios relatos. 

- ¿Qué te impulsa a escribir?
Las cosas más nimias me proporcionan jugosos argumentos para escribir. Puede ser en un autobús,  en el súper, en la sala del dentista…Los que pasan desapercibidos, la grisura de la gente para mí es una constante fuente de inspiración.

- ¿Qué se va a encontrar el lector en ‘Condenados al paraíso’?
La historia  de alguien que se sobrevive a sí misma, a sus  juicios y  contradicciones. Me he asomado al mundo del negocio de los geriátricos y al de un prostíbulo atípico que descubro a la vez que la protagonista. Meterse en la piel de una mujer que apuesta por una arriesgada aventura sin ser aventurera.

- ¿Hay algún autor o novela que te haya inspirado?
Realmente no. Hay muchos autores que me admiran y grandes novelas deliciosamente escritas; sin embargo no son las que me inspiraron. Cuando empecé con esta segunda novela buscaba la manera de ensamblar dos mundos antagónicos y desemboqué en Condenados al Paraíso. Tenía en mente tratar sobre las residencias de ancianos, experiencia que por desgracia me tocó vivir de cerca, pero el resto de la trama es pura fantasía.

- ¿Cómo consigues mantener la intriga en esta novela?
Abriendo varios frentes diferentes e intentando ser ágil en cada uno de ellos. No hay nada que me aburra tanto como los grandes circunloquios para llegar a una conclusión sencilla, por eso procuro ser explicativa sin extenderme demasiado. Seguramente que con los varios hechos que suceden en mi novela  hubiera podido escribir quinientas páginas, pero esa no hubiera sido yo.

- ¿Hay alguna anécdota que te gustaría compartir con los lectores?
Eso tantas veces escuchado y parece que nunca vaya a pasarnos a nosotros: que no dejen de perseguir sus ilusiones. Jamás pensé llegar a tener entre mis manos un libro escrito por mí, y sin embargo hoy lo tengo aquí gracias a Ediciones Atlantis. Es difícil que una editorial  lea tu manuscrito  y mucho más que apueste por una escritora desconocida, pero Atlantis lo ha hecho y me ha brindado esta oportunidad de oro.
Ya ves, a mis años me despierto con ilusiones de futuro cuando ya creía que sólo me quedaba presente.

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