martes, 27 de junio de 2017

Manuel Bosquet, autor de 'Una lluviosa mañana de invierno': "Siempre me ha llamado la atención el destino imprevisible que aguarda a cada persona"

Ediciones Atlantis presenta este jueves en Valencia “Una mañana lluviosa de invierno”, una novela urbana escrita por Manuel Bosquet que nos narra la dramática experiencia a la que se tiene que enfrentar una familia tras el embargo de su vivienda.

¿Quién es Manuel Bosquet?
Esta es una pregunta que me resulta difícil de responder. Porque, ¿quién es uno mismo? En sentido abstracto, creo que soy un hombre con cualidades y defectos como cualquier otra persona que tiene inquietudes. Las mías ha sido viajar, el deporte, los libros y escribir. Soy observador y vivo intensamente el mundo que me rodea.

¿Qué te inspiró escribir esta obra?
Siempre me ha llamado la atención el destino imprevisible que aguarda a cada persona. En el caso de mi novela, el protagonista se ve envuelto en una serie de sucesos que trastornará por completo su futuro. 

¿Cómo crees que puedes sorprender al lector?
Por la retrospección e introspección en que se desarrolla la historia y que no está exenta de cierto suspense.

“Una lluviosa mañana de invierno” habla sobre la lucha de una familia a la que embragan la casa. ¿Hay un rayo de luz tras la oscuridad para la historia?
Como en toda obra dramática, las expectativas de felicidad son muy pocas. De todos modos, es el lector el que dentro del dramatismo ha de encontrar el extraño placer que a veces encierra el sufrimiento.

Si pudieras cambiar algo en este mundo a través de tus relatos, ¿qué sería?
Todo autor trata de aportar algo nuevo; crear situaciones que por su novedad, despierten el interés y eleve las pasiones. Pero todo esto es muy difícil. Como decía Salomón; No hay nada nuevo bajo el sol.

¿Tienes algún nuevo relato en mente?
Sí. Estoy madurando una historia sobre alguien que debido a sus excesos, se halla entre la vida y la muerte… Tal vez este relato logré convencer a los que sin saberlo, se destruyen lentamente. Pero como digo, esta es una historia que está en fase de crecimiento.

lunes, 26 de junio de 2017

Entrevista a María Pileño, autora de 'Zona de turbulencias': "El instinto de supervivencia debe ir acompañado de una buena dosis de sentido común"

Ediciones Atlantis publica “Zona de turbulencias” el libro de relatos de la autora María Pileño en el que se reflejan diferentes situaciones reales a las que los individuos pueden enfrentarse a lo largo de su vida y que sus personajes protagonistas tratarán de escoger la mejor solución a sus conflictos.


¿Cómo surgió la idea para escribir este libro?
Surgió mientras estaba viajando, los viajes me aportan mucha información.

¿A quién va dirigida esta obra?
Va dirigida al ciudadano medio que normalmente tiene que enfrentarse a diferentes situaciones en su día a día.

'Zona de turbulencias' es un libro de microrelatos. ¿Cuál es el hilo común que los une?
El denominador común que conecta todos los relatos se centra en la forma en que los personajes encajan e intentan lidiar con determinadas experiencias.
El instinto de supervivencia debe ir acompañado de una buena dosis de sentido común para salir airoso de la encrucijada.

Si el lector pudiera sacar una conclusión o moraleja de 'Zona de turbulencias', ¿cuál sería?
El lector debe sacar sus propias conclusiones, para cada persona puede tener un significado distinto.

¿Qué obra has leído, releído y volverías a leer? 
'Don Juan', de Gonzálo Torrente Ballester

¿Sigues escribiendo? 
 Si, claro, cuando el tiempo me lo permite.

viernes, 23 de junio de 2017

El profesor Sergio Santiago Romero reseña Varados en el silencio: La narración atraviesa una y otra vez los portales entre el orden real de la vida y orden ficción al de las palabras;

Os dejamos esta reseña de Varados en el silencio, la novela de Rosa Blas Traisac. El texto corresponte a Sergio Santiago Romero, Profesor de la Universidad Complutense. ¡Esperamos que os guste!

Varados en el silencio propone un viaje, pues la narración atraviesa una y otra vez los portales entre el orden real de la vida y orden ficción al de las palabras; un camino de ida y vuelta que va hilvanando con suaves puntadas un texto. Tesa comprendió que escribirse,  no es tan sencillo como en origen pareciera. Busca entonces un efecto distanciador que la objetive, que la convierta en materia novelable; un dispositivo que ficcionalice la escritura de su ser y, por fin, distancie el mundo de la vida y el del arte para que la representación sea posible. Entonces, Tesa encuentra a Daniel y a su trasunto, Gerard, su otro-ficcional, el otro yo que todos somos cuando nos miramos desde fuera. Daniel y sus entrevistas con los antiguos amantes de Tesa son el pre-texto que permitirá a Tesa ser sujeto de su novela, El gran fraude, versión de su vida y su preclara comprensión de la lucha de sexos, la castración de los hombres y la garra letal del patriarcado.

Me cautivó el primer título, El ardor de las sirenas, porque me hacía viajar a la literatura. Me llevaba de cabeza a Homero y su Odiseo, a quien Nietzsche solía definir como «el tipo helénico clásico», esto es, un bravucón inmisericorde, irracional y desconsiderado: quizás el primer o segundo macho alfa de occidente. Me llevaba también al contraste entre aquellas damas del mar, las sirenas, sensuales y poderosas, y aquella otra mujer incapaz para la vida, Penélope, negadora de sus sueños y prototipo inmemorial del ángel doméstico. Me trasladaba, por último, al choque entre aquellos dos mundos, el viril-tiránico y el de la hembra poderosa que con su canto decide el rumbo desastroso de los barcos patriarcales. Me imaginaba a Ulises tapando con cera sus oídos para ignorar el canto de las diosas madres, para desatender la voz de la mujer libre que grita desde el fondo de las olas o a La sirena varada de Alejandro Casona donde el personaje de la sirena, elemento fantástico y simbólico que indica en ambos textos la introducción de una nueva interpretación de la condición humana o la belleza del verbo varar, y de la gran tristeza que causan esos gigantes cetáceos, en todo lo demás invencibles, que quedan atrapados en la tierra porque han nacido para la libertad que impone el mar.

El enigma radica en « una avería» en aquel sistema con el que los hombres fijan el rumbo de sus vidas. Ya se lo contó Homero a la Humanidad hace miles de años: los marineros cegaron con cera sus orejas y no escucharon jamás la voz de la mujer, su compañera en el fraudulento negocio de la creación y la apasionante aventura de la vida. ¿Cómo no iban a errar el rumbo si desoyeron a la mitad de la especie? ¿Cómo no iban a encallar en sus miedos y frustraciones sino se dejaron acunar por el canto de las sirenas que arden de amor?

Entrevista a Alejandro Cabreba Coronas, autor de 'Los nuncavivos': Un nuncavivo, de existir, debería quedar enclaustrado en su universo paralelo.

Ediciones Atlantis publica “Los nuncavivos”, un libro original del autor Alejandro Cabrera Coronas, que va enganchando al lector poco a poco en una exposición in crescendo de lo que los personajes, en esencia, son: manifestaciones y víctimas del deseo, la ambición, la frustración… y el terror.

¿Cómo fue el proceso creativo de esta novela?
“Los nuncavivos” (que, en puridad, no se trata de una novela en sí, sino de una muestra expositiva y epistolar de personalidades moviéndose en una trama lenta) fue el resultado de un proceso de búsqueda muy concreta y precisa de un arquetipo que pudiera hallar acomodo, sin estridencias, en la galería de los “monstruos” de la creación literaria. Durante meses viví, en los momentos de ocio, obsesionado con la idea de crear un personaje totalmente nuevo integrable en el imaginario de lo fantástico o terrorífico, quizás un tanto cansado de leer sobre los mismos seres y personajes una vez tras otra. Recuerdo perfectamente día, hora y lugar exactos en que me hallaba y en los que me asaltó la “chispa”, allá por 2008, cuando fue escrito por vez primera el presente libro: una cafetería en una esquina de la cual comencé a emborronar servilleta tras servilleta diseñando las claves del ente no carnal que aglutina la trama de la obra. A raíz de haber dado con el ser surgió el dilema de construir una novela propiamente dicha o un algo diferente. Y resultó esta última posibilidad. Desestimé crear una novela al uso, lineal o no, optando por desarrollar la historia (o, más propiamente, la trama) entre unos (muy pocos) protagonistas por medio de cauces comunicativos casi enteramente virtuales: correos electrónicos, chats, publicaciones en redes sociales y en blogs… La plasmación de la trama en este entramado de comunicaciones resulta fresca y ágil y, cuando menos en las fechas en que fue escrita por vez primera, muy original.

¿Quién crees que disfrutará más con su lectura?
Puesto que nunca he escrito al dictado de usos, modas o tendencias, sino acorde a mi propia visión (asumidamente contradictoria) del mundo, de la literatura y de la ficción, pienso que cualquier tipo de público entenderá (y disfrutará, espero… o se inquietará, que es realmente mi pretensión) con la lectura de “Los nuncavivos”. No es literatura (pues es tal, pura ficción nacida exclusivamente de la imaginación) pensada en base a criterios comerciales, pero intuyo que el lector, ávido si bien se piensa de obras diferentes, captará todos los matices sin dificultad alguna, siempre y cuando esté atento a los detalles: porque en estos reside “la sal” de “Los nuncavivos”. Cada fecha, cada hora, cada nombre, la alineación misma en la página de las intervenciones… no responde nada de lo apuntado al azar sino a un proceso cuidadosamente estudiado de selección y descarte.

Si el lector pudiera sacar una conclusión o moraleja de “Los nuncavivos”, ¿cuál sería?
“Los nuncavivos” no pretende ser, en modo alguno, una obra didáctica, ética o moral. Dicho lo cual, bien es cierto que se desprenden de su lectura no pocas derivadas. Quizás la más evidente sea la relacionada con los innegables peligros anexos al mundo “2.0” en el que vivimos inmersos y nos movemos cotidianamente, perdiendo con ello el contacto piel con piel, ojo con ojo, y la propia naturaleza gregaria del individuo. Los personajes carnales de la obra son seres extremada y voluntariamente solitarios, creyentes equivocados en una conexión prácticamente ilimitada con el mundo cuando, en realidad, están cada vez (y paradójicamente) más alejados y ajenos a éste.
Los personajes de carne y hueso de la obra son personas, en el fondo y en la forma, alienadas y metidas de lleno en sus mundos diminutos, desligados de sus esencias reales y naturales. Los fantasmas reales de la obra (los que realmente provocan mayor inquietud y terror, por reales y cotidianos) están fabricados con materia orgánica: las frustraciones y las inseguridades; el egoísmo y los afectos no del todo desinteresados; los temores fundados con mayor o menor enjundia; las conveniencias propias y las utilizaciones del otro; las vanidades y los egos agazapados; las paranoias y los complejos; las desconfianzas, los recelos y las sospechas; los alas sumisiones, confianzas y fascinaciones quizás carentes de fuste; el cansancio, el hastío por el propio hecho de vivir o de seguir sobreviviendo; el dolor, la enfermedad y la molesta presencia vaporosa y siempre flotante de la muerte, a la cual miramos, incómodos, de soslayo… Tal vez produzca mayor miedo e incomodidad el hecho de ver reflejados en primera persona tales demonios que conforman nuestro día a día junto a circunstancias tanto personales como sociales (las mencionadas más el ostracismo para con aquellos que sabemos mejores que nosotros; las necesidades no cubiertas de reconocimiento y amor; la profundísima soledad; el desinterés de fondo con el que tratamos y sentimos al semejante, por aparentemente amado que nos sea; la levedad insoportable del hombre occidental…). Como innatural y paradójica contrapartida, el único personaje que “mantiene el tipo” (aparte de la compañera de vida del intuitivo, cultivado e inseguro científico, docente y escritor vocacional: el -verdaderamente risible- héroe final, de alguna manera, de la obra) es precisamente el ente imposible que lucha con denuedo por un objetivo, que no es otro que el ser: no ser más, sino meramente ser; ser lo que no debería, por lógica, poder ser. Mas consigue, a base de una inusitada determinación, lograr mucho, muchísimo más de lo imaginable para un ente de sus características. Fuerza, tesón, deseo, ansia, lucha… rebeldía. Aunque el personaje en cuestión sea un depredador sin aparente alma ni conmiseración, resultando repulsivo y decididamente “incómodo”, lo cierto es que acaba demostrando ser el único realmente admirable merced a su voluntad de poder: lo cual no quita que el alcance de su maldad, de su voracidad, acaben resultando insoportables y dañinos hasta el límite de lo impensable.
No es “Los nuncavivos”, en resumen, una parábola acerca de nada de lo arriba expuesto. Mas tampoco deja de serlo, visto desde esa perspectiva de lectura e interpretación; y ya que en el interior de toda obra reside mucho más de lo visible, aun sin pretenderlo el escritor.

¿Por qué “Los nuncavivos”?
Esta pregunta (en la que admito no haber siquiera pensado hasta hace escasas fechas) me la han formulado en no pocas ocasiones desde que mi entorno cotidiano ha sido conocedor de la publicación de la obra. La respuesta más simple es que resulta sonoro, como el título de una saga maldita. Pero esta broma minimalista no es del todo cierta ni completa. Los nuncavivos son seres que, en teoría, ni siquiera deberían existir. Pero existen en la obra, y lo que sí que deberían ser es “siempremuertos”. Un nuncavivo es un ente que, de vivir de alguna manera, debería, si acaso, vivir de alguna manera en una dimensión paralela a la humana, sin capacidad alguna para influir en ésta: no hay tangente posible entre un nuncavivo y un humano real, de carne y hueso. Un nuncavivo, de existir, debería quedar enclaustrado en su universo paralelo. Pero lo fascinante del ente protagonista de esta obra es que va derribando fronteras, alcanzando logros y metas impensables (como lo es su propia existencia para el hombre occidental, de costumbre descreído para con las posibles realidades paralelas a lo puramente visible) y llegando a cruzarlas, traspasando cualquier tipo de traba. El nuncavivo (la nuncaviva) de la obra va más mucho allá de conformarse con dejar de estar muerta, semimuerta, pseudoviva o viviente en un mundo extraño, feroz y caníbal: desea vivir de verdad, experimentar, ser todo lo que no es. Y para ello utilizará todas las armas (en principio absolutamente fuera de su alcance mismo) que vaya urdiendo y construyendo: hará uso y abuso de cualquier estrategia de manipulación; seducirá travestida bajo la apariencia de una nubilidad falsa; mentirá e irá cautivando con palabras ya suaves, ya soeces, a unos y a otros; impostará y, finalmente, logrará llegar muchísimo más allá de lo tan siquiera imaginado por un ser de sus (en teoría) limitadísimas posibilidades.

¿Estás trabajando ahora en algo?
Bueno, en realidad llevo trabajando para mi único solaz en lo creativo desde hace unos cuarenta años (hay a quienes les da por coleccionar sellos, monedas, mariposas… a otros nos llena vaciar bolígrafos y cartuchos de tinta). Escribo a cualquier hora (siempre y cuando las fuerzas y las energías me son propicias y me lo permiten), y sobre temas y formas literarias de toda índole. Siempre he escrito para mi exclusivo uso y disfrute, por el mero placer de expresarme, hasta que hace año y medio aproximadamente decidí “probar suerte” en el mundo editorial, en algún certamen, revista o antología. Mas siempre a cuentagotas y sin buscar recompensa alguna. Últimamente estoy centrado (a la par que necesariamente disperso, cual es mi propia naturaleza) en la continuación de esta obra en concreto (si bien es un libro que se cierra completamente en sí, el lector sabrá al acabarlo que habrá, seguro, más) y en la de otra creación (quizás excesivamente “peculiar”) con la que también tengo contrato de edición en vigor. Aparte de estos dos proyectos, sigo practicando ciertos cambios sustanciales en otro tercer libro que (espero) saldrá a la luz a final del presente año: un libro de relatos que versa sobre las fuerzas, los “poderes” pequeños que hacen de los humanos lo que somos, para bien, para mal o para ese algo intermedio que, en el fondo, somos todos. Paralelamente a todo ello, varios poemarios (género este, el lírico, que constituye, seguro, más de la mitad de mi muy dispersa obra) que voy revisando una y otra vez, no pocos libros de relatos (mi otra devoción), aforismos, humorismos y brevedades, ensayos sobre esto y aquello, alguna obra decididamente incatalogable o indefinible… e incluso un extraño libro (esto es rigurosamente cierto, aunque mueva -a mí mismo me mueve- previsiblemente a risa) de (evidentemente falsas) profecías. Todo lo mencionado bajo el prisma de la literatura, la ficción pura: rarísimamente me documento en modo alguno o consulto nada más allá de mi propio (y limitado) conocimiento del mundo, los seres y las cosas (trabajo que entiendo necesario para novela histórica o tratados de diversa índole pero que no maridan bajo mis propósitos con mi manera de entender el proceso de creación puramente literario).

¿Cuál es tu autor de referencia?
Declaro mi debilidad por autores clásicos en mayor o menor medida. Chejov, Maupassant, Lorca, Whitman, Bukowski, Nietzsche… Me son afines los “malditos” muy particularmente pero, aun tratando que ninguno de ellos (o de otras muchas docenas -quizás centenares- no mencionadas), influya en mis escritos, intento, como dije, distanciarme de estilos, tendencias, movimientos, formas, escuelas y temas ajenos de cualquier índole o pelaje. Ya que, por fortuna, mi hecho de escribir no es esclavo de necesidad, ni espera reconocimiento, aplauso, fama… escribo lo que quiero de la manera exacta en que quiero hacerlo. Por fortuna, no me debo a nada ni a nadie (salvo, si acaso, a mí mismo), y nadie ni nada a mí se debe: para mí, escribir es un acto de intimidad, una pulsión mantenida, una necesidad. Aun así, sin pretender ser influido por autor o referente para mi escritura, soy consciente de que la impregnación cultural poliédrica está ahí. Mas no solamente por parte de la literatura, sino de la pintura, la música, la vida misma en toda su extensión y sus casi infinitas manifestaciones. Mas ante todo, y por encima de todo, me debo a mi cerebro: mi espacio real, mi único lugar auténtico, mi mundo libre al que me resulta imposible renunciar: el resto es adorno, circunstancia. Cuando muera mi cerebro yo ya estaré muerto y de mí ni el recuerdo quedará: de ello (de lo minúsculo, prescindible y finito del ser) no me cabe duda alguna.

jueves, 22 de junio de 2017

Rosa Sánchez de la Vega: "Mirar a los ojos de los lectores y transmitirle el mismo entusiasmo y la necesidad de querer saber ¿Por qué ahora?, es una sensación maravillosa"


Llevamos unos días recibiendo los textos y fotografías que nos van mandando los autores participantes en la Feria del libro de Madrid 2017. 

Esto nos cuenta Rosa Sánchez de la Vega, autora de la novela ¿Por qué ahora?:


Este 4 de junio "repetí experiencia, nervios y emoción, los mismos que la primera vez. Disfruté de cada momento. Y agradezco el trabajo de la caseta 254, librería Salamanca".

"Firmar en la Feria del Libro es una experiencia inolvidable. Mirar a los ojos de los lectores y transmitirle el mismo entusiasmo y la necesidad de querer saber ¿Por qué ahora?, es una sensación maravillosa",añade Rosa.



Descubre Lil Murphy, la primera novela de la joven autora Udane Garro: "Algunos personajes tienen más historia detrás, son más profundos de lo que podemos imaginar"

Ediciones Atlantis publica “Lil Murphy” el libro de género negro escrito por la joven autora vasca Udane Garro Iglesia. ¿Te atreves a conocer la leyenda? En esta entrevista con su autora, podrás conocer alguno de sus misterios.

¿Cómo surgió la idea para escribir ‘Lil Murphy’?
La idea para escribir esta historia surgió por mi pasión al género negro. La mayoría de libros que leía y series que veía tenían relación con ese género, así que eso me inspiró para crear mi propia novela.

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando recibiste la noticia de que tu novela iba a ser publicada?
El día en que recibí el correo de la editorial diciendo que mi libro iba ser publicado fue el mejor día de mi vida, llevaba tanto tiempo esperando aquel momento... estaba en el autobús con mis padres yendo hacia Errenteria y cuando vi que me habían respondido lo primero que pensé fue si estaba soñando, no me lo podía creer, mi gran sueño se había cumplido. Al bajarme, rápidamente me dirigí donde mis amigas y grité de emoción. Todavía sigo sin creérmelo.

¿Cómo es la evolución de la trama y los personajes?
La trama te va llevando por distintos caminos pero te hace dudar hasta el final sobre cual va ser el asesino. Y los personajes desarrollan bastante, van madurando y creciendo, y se dan cuenta de que la vida no es tan fácil como parece, van aprendiendo y descubriendo cosas nuevas. Algunos personajes tienen más historia detrás, son más profundos de lo que podemos imaginar.

¿De dónde nació ese afán de escritura?
Desde pequeña me ha gustado escribir, era mi cosa favorita en el colegio. Siempre me emocionaba cuando nos decían que el proyecto final de lengua o euskera era escribir un cuento. Siempre tenía alguna que otra idea en mente. Mis profesores comentaban que era una chica de gran imaginación.

¿Por qué el título de ‘Lil Murphy’?
El significado del título es algo que se desvela casi al final de la historia. “Lil” es la abreviatura de “Little”, es decir, pequeña en inglés y es el apodo de la más joven de la familia Murphy. No puedo dar muchos más detalles ya que acabaría contando la historia...

¿Cómo has llevado el compaginar la escritura de tu novela con tus estudios?
No ha sido tan difícil como parecía. Para mí la escritura es una afición. Tomaba mis tiempos libres para escribir, aunque fueran cinco minutos antes de entrar a clase. Gran parte de la historia la escribí en vacaciones de verano así que no tuve muchos problemas.

Si te pregunto por tu libro favorito… ¿Qué título es el primero en el que piensas?
Sin duda es ‘Hielo Negro’ de la autora Becca Fitzpatrick. Me encanta su manera de escribir y sobretodo la trama.

miércoles, 21 de junio de 2017

Mónica Gallego sobre 'Huracán rojo': Qué mejor lugar que escribir de donde vives. Creando un misterio de cada rincón por donde diariamente paseo.


Ediciones Atlantis publica “Huracán Rojo” el libro de la autora bilbaína residente en Ayegui, Mónica Gallego. Esta nueva novela, es la segunda parte de una trilogía de género policiaco que comenzaba con ‘Símbolos y muertes ocultas’, publicado por esta misma editorial en febrero de 2016. Os dejamos con su autora.

¿Cómo surgió la idea para escribir esta novela?
La idea de escribir HURACÁN ROJO surgió al comenzar a documentarme para la anterior novela editada también por la editorial Atlantis, Símbolos y muertes ocultas. Quise hacer una saga de novela policiaca comenzando por el abuelo, continuando por el hijo y terminando con el nieto. 
Dejé abierta la intriga con el personaje Jerriet Hagolen, captando la atención del lector en cuanto si le habría sucedido algo malo o no. Tenía claro que HURACÁN ROJO se ambientaría en Estella y Ayegui, municipios que se merecían la dedicatoria que el libro lleva.  

¿Qué se va a encontrar el lector?
Diré en primer lugar que nada es lo que parece. El lector se va a encontrar con un libro que mezcla ficción y realidad. Ficción en cuanto a que deberá resolver el misterio que envuelve los mensajes que el “Asesino de la baraja” deja tras cada una de las muertes acaecidas en los términos municipales de Estella y Ayegui, si es que quiere atraparle. Al mismo tiempo descubrirá información real de los monumentos y lugares de interés citados, invitándole a venir a visitar el paraje que recoge la novela.

¿Te inspiró alguna persona o alguna situación en particular? 
Más que inspiración han sido muchas horas de documentación. Han sido varias las personas de Estella y Ayegui que me han narrado hechos acaecidos años atrás así como lo que ha cambiado el municipio en cuanto a extensión y negocios ya inexistentes.
La historia y los monumentos del lugar me inspiraron para basar la trama aquí dándome así la oportunidad de dedicar “Huracán rojo” a los ciudadanos y ciudadanas de estos dos municipios.

¿Por qué Estella y Ayegui como escenarios para ‘Huracán Rojo’?
Porque Ayegui es el municipio en el que resido, tranquilo, rodeado de montañas y zonas verdes. Entre ellas, Montejurra, citada en la novela, con mucha historia sucedida en ella. Ambos municipios son dignos de ser vistos. De conocer toda la historia que encierran. Qué mejor lugar que escribir de donde vives. Creando un misterio de cada rincón por donde diariamente paseo.

¿Tiene algo en común con las escritas anteriormente?
“Símbolos y muertes ocultas” se asemeja al ella en cuanto a género literario. En ambas hay un asesino en serie al que hay que dar caza a la vez de que se cita un misterio abierto a resolver en el siguiente libro.
“Cosas de la vida” es una novela de superación que trata temas de actualidad como son la violencia doméstica, el paro juvenil y la emigración dada tras las crisis en España. Es una inyección de fuerza para alcanzar todo aquello que uno desea. Los lectores lloran para sentir dentro que deben perseguir sus sueños al igual que lo hizo Verónica, la protagonista de esta historia. 

¿Tienes algún nuevo reto en mente?
Por supuesto. Ya he comenzado a escribir una novela de actualidad en cuanto a una de las enfermedades más estigmatizadas en España al mismo tiempo que me documento y creo la trama del último volumen de la saga Mistake. 

A la vez sigo escribiendo literatura infantil, mi último libro “El diario de Jorge” ha sido reseñado por la escritora y periodista Rosa Montero. Eso unido al amor incondicional que dan los niños me anima al seguir escribiendo estos libros para ellos.