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La forense Carmen Baena Salamanca: "Quien intenta destruir Ediciones Atlantis intenta destruirnos un poco a todos sus autores"

Nunca imaginé que escribiría un libro y menos que sería publicado. En un momento de mi vida en el que se me acumularon las cosas que contar, me lancé y, junto a mí, la Editorial Atlantis. La experiencia ha superado con creces todas mis expectativas y agradezco la oportunidad que la Editorial me brindó de hacer pública mi obra siendo, como la mayoría de los que publicamos en Atlantis, una autora novel y desconocida. Sé que en el complicado mundo de la literatura y la edición nunca hubiera tenido cabida de otro modo y por eso Ediciones Atlantis ha pasado a formar una pequeña parte de mi vida.

Entiendo que la crítica es sana siempre que sea constructiva y surja de hechos reales, contrastables y ajustados a la verdad. Algo diferente es el intento obsesivo de destrucción, quizás como una forma desacertada de disipar las propias frustraciones y fracasos, lanzando afirmaciones que bien pudieran surgir de la ideación delirante de una mente torturada antes que de la mera observación de la realidad.

Quien intenta destruir Ediciones Atlantis intenta destruirnos un poco a todos sus autores. Y digo todo esto porque Ediciones Atlantis ha pasado a formar una pequeña parte de mi vida, y me duele.

Publicado en www.escritoresatlantis.com
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Opinión de Juan Tena sobre Ediciones Atlantis: "Un hallazgo inesperado"

Supongo que todos los escritores comenzamos nuestra particular novela personal con el mismo o parecido párrafo: «Comencé a buscar una editorial que quisiera publicar…». Pasado el tiempo, largo por lo general, damos paso al segundo párrafo: «…lo sigo intentando, como el encontrar un agente literario, pero de momento nada: ni una cosa ni la otra…», Y así una vez y otra y otra. Después pensamos en la autoedición, pero inmediatamente surge una pregunta muy difícil de responder: ¿De qué modo, si acudo a la autoedición, puedo saber si mi obra tiene calidad o no. Si puede o no interesar a los lectores? Me dije que con la autoedición no, desde luego. Es necesario tener un referente, alguien dedicado profesionalismo al mundo del libro y a la literatura que puede enjuiciar tu obra e indicar, de acuerdo a su opinión experta, si ese manuscrito es o no bueno, y eso solo se logra cuando la obra es leída por un editor o un agente. Así pues en mi caso, como en muchos otros, supongo, seguí buscando y buscando. Eso sí, nunca hay que rendirse.
Recibí ofertas de coedición de algunas editoriales, pero aún así preferí seguir el camino clásico de buscar editorial y agente literario.

Hasta que conocí a Atlantis. Fue un autor de la editorial el que me habló de ella. y cómo él había publicado su novela. Uno de los días que tenía que acercarse a la editorial para hablar con el editor le acompañé, previamente y por si surgía la ocasión, me eche al bolsillo mi último manuscrito. Y así fue como conocí a Atlantis. Su editor se prestó a leer mi manuscrito, y yo agradecido quedé a la espera. Pensé en tres, cuatro meses para recibir respuesta, o en no volver a saber nada de mi modesta obra. Sin embargo no pasaron más de quince días cuando recibí una carta en la que Atlantis se mostraba interesada en mi obra. A dicha carta le acompañaba una valoración de la obra, la cual me llenó de satisfacción: «Alguien se había molestado en leer mi manuscrito con criterio literario-profesional». A partir de este momento todo fue rápido, la primera edición, la presentación y mi paso por la Feria del Libro de Madrid. Otra cosa distinta son las ventas. Eso es harina de otro costal. Algunos autores que me han antecedido en este blog ya lo han apuntado: se lee poco, la gente no lee, solo lee aquellos libros que van acompañados de enormes campañas de publicidad y promoción, que por lo general suele coincidir con obra que difícilmente podrían catalogarse de obras literarias de nivel. Esa es otra guerra que hay que abordar con igual paciencia y tesón como cuando se buscaba editor: las ventas De lo que sí he desistido ha sido de buscar agente literario. Ahora pienso que quizá en algún momento alguno me busque a mí, y si no, seguiremos cada uno nuestro camino.
Así pues, Atlantis ha sido para mí un verdadero hallazgo. No hace mucho, su editor decía y con razón, que pese al tamaño pequeño de la editorial, en su catálogo hay autores y obras que nada tienen que envidiar a otros autores con mayor renombre de editoriales más grandes. Es cierto, solo nos diferencia el número de ejemplares vendidos. Pero eso no nos debe desanimar, por cuanto todos conocemos a un buen número de autores que están fuera de las listas de libros más vendidos, pero tienen lectores incondicionales, son autores de culto, y ahí están permanentemente presentes y con las mismas editoriales que no renuncian a ellos. No venden miles y miles de golpe, pero venden muchos pocos, que es, tal vez, algo que preferimos aquellos autores que intentamos encuadrarnos en la Literatura con mayúsculas. Y en esta batalla, en contra muchas veces de lo mediocre, hay editoriales como Atlantis que intentan –en la medida de sus posibilidades– ayudar a autores noveles con enorme proyección literaria.

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La opinión de Ramón Valls Bausá: "Ahí radica la gracia de Jota y, consecuentemente, de Ediciones Atlantis. Que se puede contar con él y todo el equipo"


Con toda seguridad que mi opinión sobre Ediciones Atlantis va ligada a mi relación con José Domingo Álvarez —en adelante y como le gusta llamarse, J.—, que, como veréis, es algo así como una relación turbulenta en la que, agraciadamente, por mucho que discutamos apasionadamente, nos apreciamos y respetamos y, aún más, nos auxiliamos, ya veréis más adelante cómo.

En primer lugar debo confesar, mejor diré la verdad, informar, ya que es fácil constatarlo en la web de la editorial, que Ediciones Atlantis tiene publicadas seis de mis siete novelas que han pasado o que hay actualmente en el mercado. Aclaremos en este punto que, por los libros vendidos, que son escasos para mi gusto —supongo que a todos los autores les pasa lo mismo—, deben de conocerme no demasiados lectores. Lo que no me desanima, ni mucho menos, pero que sí es relevante para una editorial, ya que viven precisamente de vender libros. Lo que estoy diciendo no es que soy un mal negocio para una editorial, sino un negocio justo, dejémoslo ahí. Dicho esto quede claro que aunque sea el ejemplo de la mayoría de autores editados por Ediciones Atlantis y otros muchos miles editados por otras editoriales, no soy perfectamente desconocido, ya que hay quien se molesta en escribirme para ponerme a caldo y también, para felicitarme, lo que anima mi espíritu.
Pero volvamos a Jota y a mí. Se preguntarán por qué Jota me ha publicado seis novelas y me ha permitido participar en diversas antologías, soportando, en alguna ocasión, discusiones con un servidor que bien merecían me enviaran a paseo a recoger pepino o cocinar berenjenas, aunque quizás él deba aceptar que también existen ocasiones para lo recíproco, que seguro que una tortilla a la francesa sabe hacer. Pues bien, yo creo que lo primero que tenemos que considerar es que él es consciente de las neurosis de los autores por ser, él, autor también. Esa faceta hace que nos entienda aunque no le entendamos a él, ya que no somos editores y no acabamos de asimilar las razones por las que nuestras novelas no aparecen entre las más vendidas, echándole la culpa de nuestros males, siendo las razones obvias, al menos en mi caso. Ni soy mediático, ni me prodigo en lugares que me promocionen, ni tengo potencial económico para una campaña de márquetin, aunque estoy seguro de escribir bastante decentemente. Vamos, que soy una rata de laboratorio de las que gustan de esconderse para hacer aquello con lo que son felices, escribir para estar cada día en esa carrera constante, y que espero que nunca acabe, de alcanzar una buena prosa dentro de unos planteamientos entretenidos y reflexivos que atrapen a los lectores.

Sé de sobra que Jota, con todos sus defectos —no es perfecto, ni mucho menos—, tuvo atenciones hacia mí. Sé de sobras que hasta en su premio literario, del que fui tres veces finalista por méritos propios —quiero creer—, me manifestó su pena por no haberlo alcanzado. Sé de todos sus problemas humanos y sus inquietudes profesionales. Por último sé que dentro de sus posibilidades y contando con las broncas telefónicas o por e-mail que le he regalado, puedo contar con él.

Y ahí radica la gracia de Jota y, consecuentemente, de Ediciones Atlantis. Que se puede contar con él y todo el equipo. Quizás es por lo que desde el modesto programa de radio que emito desde la emisora local del pueblo que resido, suelo presentar preferentemente autores de Ediciones Atlantis. 

Y es que, es justo reconocerlo, Jota me brindó la primera oportunidad de que una historia escrita por mí saliera de mi cajón y llegara a los lectores. Recuerdo aún aquella presentación en la desaparecida librería Catalonia de Barcelona, con un vinito y frutos secos. No lloré, pero poco me faltó. Solo por eso ya le debo casi todo, ya que lo más importante para quien quiere ser escritor es alcanzar ese mundo de la narrativa, en la que entré con mis defectos y virtudes, lo que se hace con la primera publicación y, con suerte, las sucesivas. Hasta cinco más con Jota y Ediciones Atlantis son suficientes razones para no solo estarle agradecido, sino algo más MAYÚSCULO que eso.

Eso sí. Os aseguro que, a pesar de mi agradecimiento, seguiré enviándole a pastar al prado ese en 
muchas ocasiones mientras le doy un abrazo en el que fundimos nuestras almas.

Gracias, J., por ser quien me brindó esa primera oportunidad tan difícil de conseguir.
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Saray Santiago Fernández: "Publicar con Ediciones Atlantis ha sido una experiencia estupendástica"

Cuando empecé mi andadura como escritora, jamás llegué a imaginar todo lo que iba a conseguir. Nunca pensé que mi historia, que mi pequeño bebé, iba a salir de mi ordenador e iba a estar en las estanterías de las librerías. Sin embargo, y ante las insistencias de mis amigos y conocidos, decidí mandarlo a las editoriales con la firme creencia de que no me iban a contestar.

Cuál fue mi sorpresa al recibir ofertas positivas para publicarla. Las estudié, medité, me informé…. Ediciones Atlantis era una de ellas. Encontré cosas muy buenas de la editorial, pero también encontré cosas malas. ¿Cómo me decidí? Muy sencillo: En uno de esos blogs, vi una respuesta del editor. Clara, concisa y directa. Recuerdo que pensé, no debe ser todo tan malo cuando el propio editor da la cara, diciendo la verdad. Así que acepté su propuesta y no me arrepiento en absoluto. Fue mi mejor decisión.


Publicar con Ediciones Atlantis ha sido una experiencia estupendástica, como suelo decir yo. Su trato conmigo ha sido, y es, exquisito. Siempre atentos a lo que necesito. Dispuestos a ayudarme y a guiarme en todos mis proyectos. Cercanos, así es como los siento. Cualquier duda, cualquier cosa que necesito, ahí está mi editorial para ayudarme. Estoy muy contenta con el resultado y sobre todo, feliz de formar parte de esta gran familia.

Tanto es así, que repito, y publico mi nueva obra con ellos, a pesar de haber recibido ofertas de otras editoriales más grandes. Me siento valorada y escuchada, y eso, en este mundo tan difícil, es un tesoro.

Todos los que forman la editorial: el editor, coordinación editorial, prensa, administración…. Siempre están ahí para nosotros.

Siempre digo lo mismo, pero porque es cierto. Ediciones Atlantis es una gran editorial que cuida de sus escritores.

Hay que tener presente, algo que no todos comprenden, que al fin y al cabo son una empresa y como tal, los beneficios son muy importantes. Sin ellos, Jota y el resto del equipo no podrían hacer lo que hacen. 

Pero no podemos publicar y pensar que nuestro libro se va a vender solo porque somos los mejores del mundo, nada más lejos de la verdad. Contar con el respaldo de una editorial como Ediciones Atlantis es muy importante, pero no podemos dejárselo todo a ellos y luego enfadarnos porque no se cumplen nuestras expectativas.

Esto es cosa de todos. Nadie va a venir a comprarte el libro si estás sentado en el sofá, por muy bueno que sea. Hay que moverse, darse a conocer… Todo lo que nosotros podamos hacer por nuestra obra es tan importante como lo que haga la editorial, y me consta que lo hacen. Pero somos muchos y sé que aunque a Jota le encantaría tener tiempo para todos nosotros, es imposible. Así que, nosotros tenemos que trabajar mano a mano con ellos, y de esta manera, conseguir lo que buscamos los escritores: ser leídos.

Un escritor que publica para hacerse rico, claramente se ha equivocado de profesión. Nuestra meta ha de ser llegar a los lectores, y con nuestro esfuerzo y Ediciones Atlantis, es posible.

Opinión de Saray Santiago en escritoresatlantis.com

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Antonio Castillo: “Ediciones Atlantis”, ese pequeño gigante

¿Ediciones Atlantis? Para mi no hay otra. Conocí la empresa en el año 2004 0 2005, cuando andaba buscando editor para mi primera novela, “Cercle. Al otro lado de los Pirineos”. Ya no me acuerdo como di con ella, supongo que a través de Internet, que ya por aquellos años hacía sus pinitos, y desde luego no fue la única que visité. Me acerqué a unas cuantas, tampoco muchas, de las que había entonces en Madrid especializadas en publicar a noveles, pero esta fue la que más me gustó. Descarté de entrada a las grandes editoriales pues había leído muchas cosas negativas de ellas, como esa de que la mayor parte de los manuscritos van a un cajón del que ya no vuelven a salir si no es para ser plagiados. No sé si será del todo cierto, pero cuento con el testimonio de un pariente próximo para saber de primera mano que algo hay de ello.


La editorial que luego resultaría elegida era muy chiquitita por aquel tiempo; disponía de un diminuto local, apenas un empleado visible aparte del editor, y habría publicado a lo sumo docena y media de títulos, hoy creo que suma más de seiscientos si no me equivoco. Calculo que llevaría un año de rodaje o poco más.

Pues me encantó, tenía un no se qué muy prometedor, aparte de la amabilidad del editor, J, al que muchos supongo conocéis, y su empleado, por entonces un tal Pablo. Hasta su logotipo me encandilaba.

Inmediatamente resolví confiarle a él mi “criatura”. Ya sabéis de lo que hablo, ese hijo, o hija, fruto de nuestros desvelos creativos, esa obra que, sobre todo al principio, consideramos la mejor del mundo, y no sin razón porque lo es. Cualquier obra humana de carácter artístico es única y merecedora del mayor de los respetos y admiraciones, tanto del propio autor, como de todos los demás miembros de la especie humana. Sí, yo estaba, y sigo estándolo, completamente enamorado de mi obra; no en el mismo sentido que de mi pareja, por supuesto, pero en otro parecidamente intenso.

Desde el momento en que tomé mi decisión, me alejé definitivamente de las otras editoriales pequeñas visitadas, como dije no muchas, y me concentré en tratar de conseguir los favores de aquel empresario. Estaba seguro de que mi novela merecía la pena y de que además ese joven editor apostaba fuertemente por los autores noveles. Y no me equivoqué. 

Contraprestaciones las había entonces, como las hay en todas las editoriales del mundo, grandes y pequeñas, no os dejéis engañar, pocos autores os van a confesar que han pactado de algún modo con el editor, pero pactan. Quitemos seguramente a los personajes mediáticos del tipo que sea y los fuera de serie con prestigio reconocido, que son exactamente unos cuarenta en este país (escriben bien varios miles, no lo olvidéis). 

Mi primer libro se publicó en el 2007 y tarde un tiempo en librarme del mis sueños de grandeza, pero acabé despertándome, el éxito no llegaba y tampoco las merecidas y apetecidas ganancias. Sufrí un desencanto como escritor, aunque nunca achaque el fracaso a mi obra, era buena, muy buena, y sí estuve tentado de culpar a la editorial, pero con el tiempo me di cuenta de que esta funcionaba aceptablemente bien, como cualquier otra, o hasta mejor que muchas, lo que fallaba era el mercado.


Mi libro no se vendía, y por tanto prácticamente nada me podía liquidar la editorial, porque la gente, para empezar no leía ni lee, y los que leían y leen, que son minoría, lo hacían y hacen siguiendo los dictados, entiéndase títulos recomendados mediante poderosa publicidad, del poder económico y empresarial, asociado por supuesto con las grandes editoriales, las mismas que copaban ese mercado e impedían por ejemplo que mis novelas o las de mis compañeros estuvieran en la mesa de novedades de las librerías importantes.

Y luego el panorama empeoró, con la llegada de la crisis (de esta crisis perfectamente diseñada), porque incluso la gente que leía dejó de comprar libros, era más llevadero sacarlos de la biblioteca o, por qué no, piratearlos.

Visto lo visto, y que la mayoría de los escritores estamos condenados a la inanición, no a causa de que nuestra obra sea peor que la de los dichosos privilegiados que triunfan, me alegro por ellos, sino porque el ahorro en el capítulo de publicidad y el mejor control de las mentes por parte del poder, requiere una unificación de la oferta, una reducción de títulos y de autores. “¡Por favor, todo el mundo tiene que leer a este autor, que como ya es conocido no tengo que divulgar, y este preciso título, pues si hago cien mil gano más por unidad que si hago solo mil de cada. En fin, el sistema Ford aplicado a la cultura y al arte.

Pero no sé que hago contándoos todo esto que ya sabéis de sobra, volvamos a Atlantis. Amo a mi editorial, la que publicó mis queridas novelas, precisamente por esto, no porque me haya compensado económicamente mi esfuerzo-no ha podido hacerlo aunque sin duda sus gestores hubieran deseado cubrirme de oro- sino por que me ha proporcionado la ocasión de convertirme en escritor, en escritor consagrado, con títulos publicados y distribuidos, más o menos, por toda España, y custodiados en las más importantes bibliotecas del estado, empezando por la Nacional. Porque me ha premiado con un importante galardón literario; porque me ha dado la oportunidad de codearme con otros buenos escritores, incluso de merecido renombre, y aportar mis textos a varias antologías de relatos cortos, alguna traducida a otros idiomas, a las que concurrí con ellos. Hablo nada menos que de Espido Freire, Rafael Reig, Ouka Leele, Luis Eduardo Aute, Rocio Tizón, Emilio Porta, José Cabrera, Eugenia Rico, Gabriel Monte Vado, Victoria Vázquez, José Vaccaro, Borja Castellano, Carmen Baena o Javier Alcayna, etc, por citar solo unos pocos del impresionante elenco de escritores relacionados de alguna manera con Ediciones Atlantis.

Yo recomiendo a cualquier escritor novel, y también a los ya consagrados, que, por supuesto poniendo antes los pies en la tierra respecto a lo que esperan alcanzar, confíen sus obras a esta editorial. Creo que, por poco que pongan de su parte, no quedarán defraudados. Ahora bien, no nos olvidemos de que con la crisis de por medio es muy difícil, cada vez más, llegar a buen puerto, sin embargo seguramente disfrutarán del viaje.

Publicado en www.escritoresatlantis.com

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Golpe a la Violencia de Género, por Javier Alcover

La violencia de género es una realidad amplia, pero, inevitablemente, cuando hablamos de violencia de género solemos pensar en la violencia machista, esto es, la violencia física ejercida por un hombre sobre su mujer. En este caso se trata de un abuso de la capacidad de violencia del hombre sobre la mujer (dicha capacidad potencial tiene el poder de coaccionar, de amedrentar). Se han apuntado muchas causas, siendo la superior fuerza física del hombre respecto a la mujer, la primera. La segunda es, bajo mi punto de vista, la baja tolerancia de nuestra naturaleza más instintiva y dominante a los cambios sociales que propugnan una igualdad entre género. Yo mismo, quien os escribe, y como hombre, reconozco que existe en mí esa baja tolerancia y esa sensación machista -a veces frustrante- de haber “cedido terreno” a la mujer en pos de la igualdad. Sin embargo, mi consciencia – dejando de lado mis instintos más simiescos- y mi voluntad están absolutamente a favor de la igualdad de género y en contra de la violencia machista y de todo tipo. Ese deseo no me libra, desafortunadamente, de ese animal dominante que todos los hombres poseemos en nuestro interior. Por lo tanto, para erradicar la violencia machista es menester detectar nuestros propios instintos negativos, que, cual mala hierba crecen, cortarlos y ponerlos a “disposición judidicial” de nuestra propia consciencia.

Publicado en www.escritoresatlantis.com
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La opinión del Dr. José Cabrera sobre Editorial Atlantis

30 años después de mi primer libro publicado y quince editoriales más tarde de empezar mi andadura en ese complicado mundo de la publicación, son menos las razones técnicas y/o de conveniencia las que me importan para trabajar con una Editorial, y más las humanas.

Este es el caso de mi implicación con Atlantis, el compromiso de estar junto a personas que lo que tienen les ha costado mucho esfuerzo, que casi no cuentan con apoyos y que nadan en un mar de tiburones en el que siguen asidos a un madero flotante.

Son este tipo de Editoriales las que te compensan, lejos de las ganancias (casi siempre escasas) porque te acompañan, sufren contigo y sobretodo sacan adelante ideas que a los “grandes” no interesan pero sí a la gente, estas Editoriales son con las que estoy.

José Cabrera Forneiro



Aquí puedes saber algo más sobre su última publicación, "Ébola".
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“Ediciones Atlantis”, pequeño gigante

El escritor madrileño Antonio Castillo Olivares-Reixa tiene una relación muy personal con Ediciones Atlantis. El autor ha publicado unas palabras sobre la editorial en la web escritoresatlantis.com

En esta página ha dicho: "¿Ediciones Atlantis? Para mi no hay otra. Conocí la empresa en el año 2004 0 2005, cuando andaba buscando editor para mi primera novela, “Cercle. Al otro lado de los Pirineos”. Ya no me acuerdo como di con ella, supongo que a través de Internet, que ya por aquellos años hacía sus pinitos, y desde luego no fue la única que visité. Me acerqué a unas cuantas, tampoco muchas, de las que había entonces en Madrid especializadas en publicar a noveles, pero esta fue la que más me gustó. Descarté de entrada a las grandes editoriales pues había leído muchas cosas negativas de ellas, como esa de que la mayor parte de los manuscritos van a un cajón del que ya no vuelven a salir si no es para ser plagiados. No sé si será del todo cierto, pero cuento con el testimonio de un pariente próximo para saber de primera mano que algo hay de ello... ".

Puedes leer el texto completo pinchando AQUÍ.
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