viernes, 16 de septiembre de 2016

F.J Zornoza: "Creo en la libertad, en la verdadera libertad, por ello construyo personajes libres que no siempre actúan dentro de los límites socialmente adecuados"

Ediciones Atlantis publica ‘No digas que fue amor’ una novela, para entretener y reflexionar, escrita por el autor valenciano, F.J Zornoza. En sus páginas, como él mismo explica, el lector podrá encontrar “la historia de varias vidas entrecruzadas y de los diversos modos en que el ser humano encara el que es sin duda el sentimiento más profundo junto con su antítesis: el odio. Con mayor o menor minuciosidad intento repasar los diversos rostros del amor: el amor imposible, el amor ideal, el amor platónico, la sumisión como forma de amor, el amor al prójimo, el amor a Dios, e incluso los amores prohibidos y los amores tabú como la necrofilia.

¿Cómo surgió la idea para escribir esta novela?
Cuando escribí “Las Llaves de la Muerte”, mi anterior novela pensé que le debía una novela a mi época. En la primera tiré mucho de estudio y de investigación documental para la ambientación en el siglo XII. Sin embargo, para escribir “No Digas que Fue Amor” me apetecía tirar de memoria en su ambientación. A su vez, no quería caer, ni de lejos, en nada autobiográfico, por ello, me metí en la piel de una mujer para narrar la historia, para alejarla de mis vivencias personales. 

También cambié de género, literario en este caso, por completo. De la novela histórica pasé a lo que podríamos denominar un thriller con tintes románticos.

¿Cómo es la evolución de la trama y los personajes?
“No Digas que Fue Amor” es la historia de varias vidas entrecruzadas y de los diversos modos en que el ser humano encara el que es sin duda el sentimiento más profundo junto con su antítesis: el odio. Con mayor o menor minuciosidad intento repasar los diversos rostros del amor: el amor imposible, el amor ideal, el amor platónico, la sumisión como forma de amor, el amor al prójimo, el amor a Dios, e incluso los amores prohibidos y los amores tabú como la necrofilia, tienen un hueco en “No Digas que Fue Amor”. Es una novela para entretener pero también para reflexionar. 

¿En qué momento supiste que querías ser escritor?
¿Ser escritor? ¿Lo soy? No, no lo creo. Siempre he disfrutado leyendo e inventando historias. Siempre he escrito, me apasiona jugar con el verbo. Un día, tras una especie de apuesta con un amigo, empecé a construir y plasmar una historia de manera ordenada. Iba casando unas cosas con otras y escribiendo páginas cohesionadas. Descubrí como me divertía. Pero un escritor es un profesional, alguien que vive de la literatura o, al menos, lo pretende. No es mi caso. Yo escribo por diversión, en el tiempo libre que mi verdadera profesión me permite.

¿Quién crees que disfrutará más con su lectura?
Escribo para un público adulto y para personas con la mente abierta. Quienes tengan ideas prefijadas y fuertes convicciones deben alejarse de mis novelas pues no les gustaran. Creo en la libertad, en la verdadera libertad, por ello construyo personajes libres que no siempre actúan dentro de los límites socialmente adecuados, pero ellos son así. 

La vida no siempre es justa y así lo narro. No creo que el criminal siempre pague ni que el que actúa bien siempre tiene su recompensa. 

En lo personal procuro “ser bueno” en el sentido machadiano del término, pero mis personajes no son un reflejo de mi personalidad. Ellos son absolutamente libres.

Si pudieses ser un libro, ¿qué libro te gustaría ser?
No me gustan los listados, aunque en “No Digas que Fue Amor” realizo un homenaje a algunas de mis novelas de juventud, a aquellas que, por diversos motivos, tienen un hueco especial en mi corazón. Pero quien quiera descubrir cuales son tendrá que leer la novela.


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