martes, 31 de marzo de 2015

Garbancito: Reflexiones de Carlota Lama sobre 'Diario de a bordo de un padre primerizo'

Ayer terminé de leer “Diario de un padre primerizo” de nuestro editor J. y aunque el magnífico prólogo del Dr. Cabrera describe a la perfección la esencia del libro no puedo dejar de añadir algunas reflexiones.

Ya en las primeras páginas empiezo a sorprenderme. Dice J. que su hijo Raúl, Garbancito, tiene 23 meses y ya usa el superlativo… Así que mi nieta Ana, también de 23 meses, que también usa el superlativo y que es la pequeña de los seis que he juntado hasta ahora, no es la niña más lista del Universo. Resulta que incluso dentro de este planeta nuestro hay otro niño como ella. Sigo leyendo y mi sorpresa va en aumento. Cuantas más páginas paso más me doy cuenta de que Garbancito incluso la supera… ¡Vaya! ¡Mi orgullo de abuela común por los suelos! Empiezo a buscar causas que lo justifiquen. Hombre, Garbancito es hijo de escritor y editor y por mucho que diga su padre que no quiere que su hijo siga su camino he de decirle que está poniendo todos los medios para que lo sea. Luego que no se queje. Y mi Anita es hija de médicos, ¡qué le vamos a hacer! 

Asumida mi derrota lingüística continuo con mis reflexiones. Aunque mi memoria comienza a tener agujeros negros casi tan grandes como los galácticos al día de hoy afirmo que nunca había leído un libro de amor semejante. De amor puro y desinteresado, de ese que se tiende a esconder porque ya no está de moda o del que simplemente no se habla para que no te llamen tonto. J. se atreve a contarlo, a expresarlo con palabras llenas de humor y sensibilidad y muy alejadas de la afectación, con esa prosa perfecta que le caracteriza. Su sinceridad me admira una vez más y aunque su mujer se asombra de su atrevimiento, como nos contó en la presentación, yo, conociendo algo de su pasado lo entiendo y lo aplaudo. Porque la mayoría de escritores estamos permanentemente tirando de nuestras vidas para contar historias pero no lo decimos. Y porque es evidente que le ha llegado el momento contar todo lo malo y lo bueno que su vida ha ido acumulando durante esos cuarenta años y que es mucho.

Hay tres aspectos de su diario que me encantan; uno es el contraste del paso del tiempo cuando está con Garbancito y cuando está en el trabajo. Cuando está con su hijo, el tiempo enloquecido en el que discurre su vida laboral se detiene, se adapta al tiempo infantil del niño para poder así disfrutarlo con la calma necesaria. Otro es cómo el padre entra en el mundo mágico de su hijo formando con él un equipo aislado de la realidad en el que conviven y juegan y que Raúl, estoy segura, recordará toda su vida. El tercero son las anécdotas y referencias a la vida en el campo. Yo también tuve un campo cuando era pequeña y en el que se criaron mis hijos y por ello comparto con J. ese otro amor por la vida rural. 

Solo me queda por decir que Garbancito no sabe aún la suerte que tiene de tener unos padres semejantes y que no me cabe la menor duda de que será un gran chaval. Que te pido J. que no dejes de escribir sus aventuras, las publiques o no, porque yo me arrepiento de no haberlo hecho con mis hijos y porque pienso que sería un bonito regalo para él cuando sea mayor. Y que al día de hoy puedes estar orgulloso del amor que estás dando y del que estás recibiendo. Te lo has ganado y te lo has merecido. Por último, gracias por compartir de esta forma tan honrada tus sentimientos más profundos. 

Carlota Lama

1 comentario:

  1. Este libro tiene muchas más lecturas de lo que parece. Cada uno, en función de sus vivencias pasadas, extraerá sus propios mensajes y conclusiones. Sin embargo, este libro nos ofrece algo excepcional: un refrescante oasis en un vasto espacio de historias trascendentes.
    ¡Enhorabuena, Jota!

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