Ediciones Atlantis presenta la novela 'El último cerco' del autor zamorano José Villalba Garrote, una magnífica novela histórica que recrea el Cerco de Zamora.
1.- Tu anterior obra con Ediciones Atlantis, Mucho dinero, bien podría catalogarse como novela negra. ¿Qué te ha llevado a dar este salto a la novela histórica?
Tomar la decisión de lanzarme a esta aventura fue algo inevitable. Me gusta la historia y, como zamorano, he oído hablar sobre los acontecimientos históricos del cerco de Zamora desde que era pequeño. No obstante, una vez que uno profundiza en el tema descubre una gran contradicción, pues son las leyendas, o los romances, escritos mucho tiempo después, los que han quedado grabados en la voz popular, relegando a la verdadera historia o, al menos, a lo que de ella se conoce, a un segundo plano, casi como si se tratara de la ficción. En definitiva, que la visión que se tiene sobre esos sucesos de la segunda mitad del siglo XI es comparable a la que tendrían las gentes de un lejano futuro si quisieran conocer nuestro tiempo teniendo en cuenta únicamente las canciones de Enrique Iglesias. Hay más factores que han influido para que prevalezcan estos errores, y eso es algo que sigue siendo actualidad, “reescribir la historia” lo llaman ahora, pero es evidente que viene de lejos. Es un hecho que la historia la escriben los vencedores cuyo éxito perdura en el tiempo y, en el caso de los sucesos de la novela, se trató de un conflicto entre el reino de León y el reino de Castilla. He de decir que no es que yo trate de corregir estas irregularidades, pero ese momento histórico en la Península me atrapó, no en vano, con sus más y sus menos, convivieron tres culturas repartidas en decenas de reinos, unos cristianos y otros musulmanes y, eso, es un verdadero filón.
2.- ¿Podrías anticipar algo a los lectores acerca de qué van a encontrarse en El último cerco?
El último cerco es, ante todo, una historia de superación. La veremos reflejada en su protagonista Laín Núñez, al que conoceremos desde que era pequeño. Por las páginas de la novela pasarán personajes históricos, el rey don Fernando, sus hijos los reyes don Alfonso, Sancho y García, la infanta doña Urraca, al-Mamún de Toledo, el astrónomo al-Zarqalí, Vellido Dolfos o Rodrigo Díaz de Vivar son algunos de ellos. Este último, al que después llamarán el Cid, será, por circunstancias de la vida, el perpetuo antagonista de nuestro personaje. La verdad es que entre todos esos personajes de renombre, las peripecias de Laín Núñez, una persona del pueblo, quitarán protagonismo a los hechos históricos que lo acompañan. Por todo ello, en El último cerco los lectores encontrarán una novela de aventuras, de viajes, pues nuestro protagonista se convertirá en un gran viajero que visitará diferentes reinos peninsulares e irá más allá de los Pirineos. También hay amor, de ese tipo de amor imposible que convierte a los amantes en personajes entrañables que difícilmente se borrarán del recuerdo.
3.- ¿Qué aspectos dirías que sobresalen en ti como autor? ¿Algo que te defina?
El trabajo y el tesón, y, sobre todo, el afán por la lectura y el gusto por la literatura. Se puede decir que escribo lo que me gustaría leer y no he leído.
4.- Como lector, ¿qué le pides a una novela?
Principalmente que me entretenga y me haga disfrutar con su lenguaje. También es cierto que las novelas que más aprecio son las que tratan las grandes inquietudes, las grandes preguntas, las cuestiones más profundas, esos sentimientos universales, siempre y cuando estén bajo un camuflaje de historias cotidianas de gente corriente, de sus inquietudes más humanas, de sus confusas preguntas y de sus sentimientos más básicos, con sus vicios y frustraciones, con sus anhelos y alegrías. Desde luego, el requisito es que uno no se entere de la trascendencia que hay detrás de esas humildes historias mientras se permanece sumergido en su lectura. Esas son las novelas cuyas huellas nunca se borran.
5.- ¿Cuál es el último libro que has leído?
El último libro que he leído, por segunda vez, es un libro que duele, La lluvia amarilla, de Julio Llamazares, y no es que uno sea dado a sufrir, es que la considero una novela imprescindible que reúne todo eso de lo que antes hablaba. Es una novela que queda para siempre. He de decir que tras La lluvia amarilla estoy empezando La vida a ratos, la última de Juan José Millas, seguro que con ella sufriré menos que con la de Llamazares.
No hay comentarios:
Publicar un comentario