miércoles, 22 de marzo de 2017

Entrevista a Rodolfo Arévalo González, autor de "El bosque de Euxido"

Ediciones Atlantis publica “El bosque de Euxido” el libro escrito por el autor Rodolfo Arévalo González. Una novela en la que su protagonista narrará su historia en unas difusas líneas entre la realidad y la fantasía a través del misterioso Bosque de Euxido.


¿Quién es Rodolfo Arévalo González? 

Me alegro de que me haga esta pregunta, porque ni yo mismo lo sé. He cumplido 62 noviembres. Nací un día 30 de ese mes del año 1954. 

El lugar para aparecer en este mundo fue Marsella (Francia). Mi padre era diplomático, su segundo destino en la carrera fue el de cónsul en esta ciudad. Debido a esto pasé toda mi infancia hasta los 12 años viajando por muchos lugares del mundo. 

Tanto mi hermana como yo estudiamos en colegios de habla francesa. Mi padre decía que sería el idioma de la Unión Europea. Ahora sé que es mejor el inglés, me serviría mucho más. 

Mis estudios de primaria los realice en francés en el Pensionat Saint Roch de Le Havre el resultado fue bueno en general y siempre ocupé el primer o segundo puesto de notas en el colegio. El sistema de educación Francés, y mira que lo siento, es muchísimo mejor que el Español. Fue llegar a España, empezar bachillerato, decir el profesor: “la siguiente lección para mañana” y mis notas cayeron en la remota profundidad de la miseria más letal. No volví a levantar cabeza hasta el COU que terminé en 1970. Hice una breve incursión por la Universidad Complutense en la carrera de Ciencias de la Información, pero dado que estaba recién implantada, el caos era total y yo decidí que para caos ya tenía bastante con el mío así que lo dejé. También pasé un par de años por la UNED en Sociología, pero después de enfrentarme a unos textos carentes de puntos y comas decidí que el pelo ya me lo tomaba yo solo, así que no seguí. 

Estudié luego por mi cuenta en el CEI fotografía y fotografía publicitaria, también dos cursos de Cinematografía y más tarde dos años de televisión. Paralelamente a esto estudié en el Real Conservatorio de Música de Madrid, varios cursos de solfeo y armonía así como piano hasta tercer curso, por mi cuenta aprendí a tocar el bajo y ocupé el puesto de este instrumento en el grupo musical ¨Los Lobos”, los de vientos del Pueblo. Más tarde, tuve otros grupos más sin mayor trascendencia, salvo quizás mi último grupo musical que se disolvió en 2013, Margonautas del que conservo un disco auto producido. Estudié armonía de jazz con Pedro Iturralde un año y con Víctor Zayas un par de años más. He compuesto más de cien canciones aparte melodías para piano y otras cosas, que como casi todo lo que hago reposa en los cajones de mi mesa y en el ordenador. No sé vender, no sé venderme y eso en España en donde la carrera de representante sólo existe para los que pagan bien eso es nefasto. Más tarde ingresé por Concurso Oposición en el centro territorial de Televisión Española en Valladolid. Allí me casé con mi mujer María del Mar y cinco años más tarde me trasladé a servicios centrales de TVE en Madrid, primero al Centro Regional y un año más tarde a producción de programas. Toda mi vida laboral transcurrió allí, alternado funciones de ayudantía de realización y realización. Mis hijos nacieron en 1994 y 1998 Diego y Silvia. Probablemente sea lo mejor que he hecho en mi vida. Tras 26 años en la empresa me ofrecieron un ERE de esos a los que “no puedes renunciar”. No he sido nunca un vago, por eso desde entonces no hago más que trabajar, para mí, pero trabajar. No sé estar sin hacer nada, me deprime. No puedo entender al que va a su trabajo a hacer lo mínimo posible y a escaquearse. He hecho un cortometraje auto producido con muy pocos medios de título “Incomunicado”. Lamentablemente sólo está colgado en mi Facebook, como todo. He escrito cuento cortitos, muchos de ellos perdidos y prosa poética, también en gran parte perdida por cualquier rincón. Soy muy amigo de los amigos. Me repatean los que intentan imponerte sus verdades. Por eso odio los Comunismos y Nazismos, los Fanatismos de todo tipo. Mi máxima es la LIBERTAD, NADA MÁS QUE LA LIBERTAD, NADA POR ENCIMA DE LA LIBERTAD, YA QUE SOLO SÉ QUE NO SÉ NADA. 

¿Cómo surgió la idea para escribir esta novela? 

Hace ya treinta años pensando en historias, como hago siempre, (mi cabeza está sitiada por melodías impertinentes que no cesan o ideas que a veces no me dejan dormir), surgió esta historia pero de una manera simple, sólo había un principio, un final y algún trocito de camino. Se la conté a un amigo y me dijo “no dejes de escribir esto”. Tras muchos años de añadir ideas y trozos a la la historia en mi cabeza, decidí por fin escribirla, en parte animado por mi mujer, que me sirve muchas veces de acicate. He tardado un año aproximadamente. Aquí está. 

¿Cómo crees que puedes sorprender al lector? 

No creo que al lector se le pueda sorprender, la única manera de sorprenderse ante algo está en la capacidad propia de creer en las cosas que lees. Gran parte de la historia la escribe el lector en imágenes en su cabeza. Mi novela es bastante visual, como no podría ser de otro modo. 

¿Cómo es la evolución de la trama y los personajes? 

Curiosa pregunta, porque en esta novela, la trama es el propio personaje que cuenta su vida, una vida curiosa entre las situaciones reales y las imaginadas y sentidas por él que le arrastran a través del Bosque de Euxido. Por otra parte, no sé si esta historia la he escrito yo o ella me ha escrito a mi. La delgada línea entre los personajes y yo mismo, no me lo deja ver claramente. Creo que ellos, los personajes, se han escrito a sí mismos según las teclas del ordenador accionaban las palabras. Ya estaban ahí agazapados, pero también es verdad que alguno pidió paso para entrar en el escrito. 

¿De dónde nació ese afán de escritura? 

Pues no lo sé, desde pequeño me gustaba contar historias, no las escribía todavía no sabía. Pero me he pasado la vida imaginando cosas y escribiendo a empellones trocitos de historia…ya la terminaré y pequeñas prosas poéticas de las que pueden salir historias. 

¿Sigues escribiendo? 

Todos los días acabo escribiendo algo, acerca de lo que me asombra, molesta o me gusta, de lo que siento y también lo expreso en fotografías con texto. Pero lo cierto es que estoy escribiendo otra novela y que tengo otras en idea. Pero ahora mismo estoy volcado en hacer un disco con músicas almacenadas durante años, para darles luz. La imagen, las historias y la música han sido y son mi vida. ¿Qué más puedo decir y qué más puedo pedir?

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