martes, 10 de enero de 2017

Entrevista a Eugenio Piñeiro Mejuto, autor de 'El observador'


Ediciones Atlantis publica ‘El observador’ una novela de ciencia ficción escrita por el autor gallego Eugenio Piñeiro Mejuto Un relato que entretendrá al lector al mismo tiempo que hará que se vea involucrado en los peligros que puede acarrear el mundo informático. 

                                                  

¿Quién es Eugenio Piñeiro?

Esta pregunta es muy difícil de contestar, porque es imposible que un individuo cualquiera se defina a sí mismo. De momento, se puede decir que Eugenio Piñeiro es un autor poco conocido que pretende sacar una nueva historia al año. He oído que Julio Verne hizo lo mismo en vida. De todas maneras, no veo otra manera de dedicarme a este oficio, que publicando nuevas historias hasta que por fin venda un best seller. Y cuando lo consiga, quizás me plantee escribir alguna que otra segunda parte, para dar al público lo que quiere.

¿Cómo fue el proceso creativo de la novela?

El proceso creativo de esta novela fue bastante peculiar.

En 2012 estaba haciendo un curso de guión para cine y televisión del canal de La Voz de Galicia. Me apunté a este curso con la intención de crear espacios televisivos de ciencia ficción, pues he notado que últimamente este género no se prodiga en las ondas, o al menos, no lo hacía como cuando yo era más joven. Y lo dice alguien que creció viendo Galáctica, El Coche Fantástico, Ulises en el siglo XXXI y tantas otras series de las que ahora no me acuerdo.Y me parece importante que exista este género, porque fueron estas ficciones televisivas las que me posteriormente me animaron a interesarme en las asignaturas de ciencias. Incluso llegué a hacer la carrera de Biología.

Pero en la actualidad, ¿a qué vocación pueden aspirar los niños de hoy en día? ¿A ser porteros de una caótica comunidad de vecinos?

Por esta razón, intenté escribir crear series de ciencia ficción para este curso. De aquella, estaba muy influenciado por Ghost in the Shell, pues hacía poco que había coleccionado los DVD de la serie televisiva, además de los dos ánimes y los tres mangas. Lo cierto es que tengo debilidad por la mayor Kusanagi. Así que traté de crear una ficción televisiva similar. Sin embargo, pronto me topé con la cruda realidad. En España no se produce este género, porque los productores televisivos creen que es poco rentable. Y de aquí, la causa, motivo, circunstancia o razón por el que la emisión de este género ha decaído desde entonces. Pero yo no me rendí, y he visto que si no puedo llevar un grupo como la mayor a la España actual (o futurista), sí podría traer a su principal antagonista al mundo actual. Era necesario hacer que las situaciones fueran normales y corrientes, porque la producción televisiva española se nutre de la cercanía y del low cost.

Y así, retomé una vieja inquietud que sufría cada vez que me cruzaba con una cámara de seguridad. ¿Quién me estará mirando a través de ella? ¿El típico guardia de seguridad? ¿O alguien más? Y de aquí salió el germen de esta historia. Fue entonces cuando empecé a desarrollar los personajes principales. Incluso redacté una biblia, que en estos momentos estará acumulando polvo en algún cajón de una oficina de A Tres Media. Y terminé el curso haciendo una presentación del que ayudé de una secuencia del mencionado ánime de Mamuro Oshi, lo que me permitió ahorrar más de 15 minutos de parloteo que pudiera parecer insustancial.

Después del curso, me dediqué a terminar de escribir El Heraldo del Caos. Y una vez terminada esta obra, la historia de El Observador volvía con fuerza a mi mente. Empecé a visualizar, una y otra vez, a esa pobre mujer del principio, que alertada por El Observador, huye de un violador reincidente que pretendía agredirla. Así que con la intención de quitarme esta historia de la cabeza, me entregué a ella. Escribí en tres libretas este relato a mano. Y fue una tarea más ardua de lo normal, porque el reparto coral de esta obra me obligó a trabajar con apuntes al lado de la libreta, para no perderme en mis propias tramas.Y una vez que terminé de escribir las libretas, comprobé que la historia tenía fundamente de sobra como para que sea publicable. A veces parecía una versión cibernética y actualizada de El Padrino. Así que la pasé al ordenador durante los primeros seis meses del 2015, a la vez que comprobaba que la ficción que describo en El Observador se parecía cada vez más a la realidad que veía en los telediarios. Por lo tanto, lo que en un principio iba a ser una novela de ciencia ficción, terminó por convertirse en un thriller tecnológico.

¿Quién crees que disfrutará más con su lectura?

Generalmente, la disfrutará cualquier lector que tenga una mente inquieta, que sea un fanático de las teorías conspirativas o los que son aficionados al género del thriller. Pero en concreto, los aficionados a la ciencia ficción lo encontrarán muy interesante, sobretodo los seguidores de Ghost in the Shell, que serán más a partir de marzo, con el estreno de la producción de Spielberg protagonizada por Scarlett Johanson. Este último grupo es el que descubrirá, antes que ningún otro lector, qué misterio se esconde detrás de la figura de El Observador.

De todas maneras, hay tal cantidad de personajes en esta novela, que a la fuerza, cualquier lector tiene que identificarse con, al menos, uno de ellos.

¿Tiene algo en común con las obras escritas anteriormente?

A parte de que está enmarcada en el género de ciencia ficción, El Observador tiene muy poco en común con las demás obras que escribo. Normalmente, mis historias están ambientadas en mundos futuristas, con naves espaciales, batallas épicas y un protagonista que vive en una sociedad utópica que lucha por sobrevivir en un universo diatópico.

No sucede lo mismo con El Observador, debido a sus orígenes en el mencionado cursillo. Los personajes principales son gente cercana, normal y corriente, de los que te puedes encontrar en la calle, que de pronto se ven envueltos en situaciones extrañas.

Y al tratar de hacer una trama para toda la familia (si exceptuamos las licencias que me tomé al introducir terrorismo internacional, asesinos en serie y snuff movies en el argumento), he creado una obra que a su vez toca otros muchos temas.

¿Cómo crees que puedes sorprender al lector?

Precisamente, uno de los motivos por los que me dedico al género de ciencia ficción, es la de sorprender el lector. Pienso que una obra de ciencia ficción no es buena, si al final del tercer acto no se introduce alguna sorpresa, una revelación transcendental que cambie la percepción de la realidad de los protagonistas.

Pero a parte de esta revelación transcendental, hay otras más sorpresas a lo largo de la trama, que harán pensar al lector, sobretodo al que ignora las consecuencias éticas que acarrea la tecnología actual y sus futuros avances. Serán estos lectores que sufren de alergia con las altas tecnologías, los que encontrarán mucho más reveladora esta novela, porque les ayudará a comprender mejor cómo funciona el mundo tecnificado e interconectado de hoy en día. Así se sorprende al lector, diciéndole que lo que te estoy contando, por muy increíble que pudiera parecer, está dentro de lo posible.

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