domingo, 17 de enero de 2016

Esta es la experiencia de Javier Espinosa con nuestra editorial : "Gracias Ediciones Atlantis por ayudarme a volar…"

Hay momentos en los que te preguntan cuándo empaste a escribir. No es difícil echar la vista atrás e imaginarte con ocho o nueve años inventando historias. Además eras un devorador de libros y querías imitar de alguna manera aquel don con el que escritores de nombres extranjeros te llevaban de la mano a sus mundos. Escribías y escribías llenando hojas de letras mecanografiadas y repletas de manchas de típex. Cuando acababas hacías tu propia encuadernación decorando tapas siempre azules y con títulos a rotulador que le daban un aspecto más profesional. Hoy en día aún tengo esas historias, que empezaron siendo de ciencia ficción, guardadas en carpetas y tiñéndose de amarillo a la espera de algo que no creo que llegue a no ser que las reescriba de nuevo. Pero soñabas. Soñabas con que algún día un editor llegase y te dijese que le interesaba tu obra. Que entre todos esos libros que decoraban El Corte Inglés puede que algún día se encontrase uno tuyo. Soñabas y seguías escribiendo. Un buen día tienes una experiencia con una editorial que te promete el oro y el moro y resulta que todo se queda en agua de borrajas. Y piensas que tu sueño se va a volver amarillo como esas hojas que duermen en un cajón. Pero hay algo más fuerte que la desilusión y es la esperanza. El saber que tienes algo que compartir y que de alguna manera alguien va a captar lo que siente tu alma. Y va y llega a tu vida Atlantis. Y digo que llega porque fue así. No la descubrí a través de anuncios en internet o correos infernales que te prometen el éxito. No. Me habló de ella alguien que había sentido su esencia, su luz. Me habló y me dijo que mandase un manuscrito. De primeras el nombre de Atlantis me llamaba porque en aquella lejana infancia había escrito sobre ese mundo sepultado por aguas saladas y furias desconocidas. No sabía la razón pero me llamaba el tener una de mis novelas con el sello de aquella magia. Cosas de la inocencia que te da el haber pasado los cuarenta. Así que mandé una de mis novelas más personales. Esa que hablaba de mí entre sueños ocultos. Envié “Dime Que No Estoy Dormido” sintiendo que todo se quedaría en un correo alabando tu obra pero con el fatídico “no vemos viable una edición en nuestro programa de publicaciones”. Y llegó el email deseado. Un email que decía que estaban interesados en editar mi novela. Cualquier escritor o escritora que haya recibido algo así compartirá conmigo el sentimiento de plenitud. Alguien confiaba en ti y, de alguna manera, había viajado a tu alma. ¡Querían publicar mi novela! Pero tienes miedo. Tienes miedo porque te han hablado de que muchas editoriales se aprovechan de escritores novatos. Que muchas editoriales no cuidan la obra y pasan por encima del escritor sin ningún tipo de pudor. Pero aquel email me transmitía mucho más. Me hacía sentir que era posible. Y lo fue. Porque Ediciones Atlantis me trató como si fuese el único escritor en el mundo. Me hizo y me hace sentir especial. Y esa es la forma de hacerte crecer día a día. Me sentí arropado. Me sentí apoyado. Era como si cogiesen en brazos a aquel niño que escribía sobre las manchas de típex y le dijesen que sus historias iban a llegar donde tuviesen que llegar. No sé… muchas veces te planteabas que igual editoriales más grandes llevarían tu libro al cielo pero que, probablemente, se olvidarían del escritor… Pero eso no ocurrió con Atlantis. Esa sensación de cercanía te hacía sentir bien. Te hacía sentir que tu obra era importante. Muy importante. Y vas y un día la ves en El Corte Inglés, en La Casa del Libro… está allí al alcance de las miradas, de las manos… Ha llegado lo que esperabas y es porque alguien ha confiado en ti diciéndote que no tienes que preocuparte por nada…  Y un buen día te ves haciendo una presentación en Madrid. Te ves en la cuna de los escritores en Leganitos. Sientes que alguien como Emilio Porta repara en tu novela y habla de ella. Vuelves a ser niño. Te cuelgan las piernas en la silla y piensas en aquellas hojas que amarillean. Piensas que alguien ha confiado en ti, te ha cogido de la mano y ha hecho tu sueño realidad. Estás presentando tus hojas a un público que te mira con cariño y, extrañamente, admiración. Y sientes que Atlantis apuesta por aquellos desconocidos que viven para y por la escritura. Es verdad que yo me dedico exclusivamente a esto. Que soy de esos locos que pasan su día pegado a las teclas de un ordenador. Un ordenador cuyas teclas “a”, “s” y “d” han perdido su color, se han tatuado en tus dedos y piensas que es algún tipo de señal…  tampoco sabes cuál. Y sólo siento agradecimiento. Agradecimiento por creer en mi, creer en nosotros. Agradecimiento por los momentos impagables, momentos en los que te sientes importante, en los que sientes que estás a la altura de los más grandes. Y eso sólo lo puede conseguir una editorial que cree en lo que publica, que cree en aquellos que sueñan para ella. Yo se la recomendaría a cualquiera que sienta que tiene algo que decir. A cualquiera que quiera que le miren directamente al alma. Para mi Atlantis es la puerta que me hizo reconocerme y con la que he repetido este año con “La Puerta de Peter Pan”. Por eso siempre estaré agradecido por ser magos y hadas de los sueños porque me gusta esa sensación  cuando les llamas por teléfono y las chicas más allá de la línea, te reciben con una sonrisa de esas que saben a verdad. A veces sientes que ya con eso te sientes pagado, que ellas creen también en ti… Ana, Bea, Maribel… y sobre todo J… que con su generosidad te lleva de la mano a ese mundo que tantas veces has escrito… Mientras tanto sigo escribiendo. Sigo imaginando sabiendo que hay gente que vela por mi alma, por mis sueños… Gracias Ediciones Atlantis por ayudarme a volar…

1 comentario:

  1. Me has emocionado con tus palabras Javier, algo así es fantástico. Me encuentro en una situación parecida, mañana presento mi libro"En la salud, en la enfermedad y en la eternidad-AMANTES-", de la mano de Editorial Atlantis. Decir que a mí Atlantis, me sonó a fantasía, a la Atlántida. Siento emoción, nervios, ilusión pero tengo miedo. No estoy lo feliz que debería estar. Supongo que porque llevo años escondiéndome entre cuatro paredes.Disfruta Javier con tu momento y sé feliz. Yo haré lo que pueda. Me encantó tu comentario.
    Amanda Vizcaíno.

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