miércoles, 22 de julio de 2015

El nuevo libro de José Carlos González: Un pequeño repaso a la historia de España del siglo XX de la mano de cuatro "Indalecios" Sánchez

Ediciones Atlantis publica ‘Indalecios’ una novela histórica-urbana escrita por el autor jienense José Carlos González Sánchez en la que narra la historia de cuatro generaciones de Indalecios y el cambio y evolución que rodea a esta familia de clase media española a lo largo del siglo XX.
La respuesta del autor a nuestras preguntas te acercarán más a esta historia. 

¿Cómo surgió la idea para escribir esta novela?
Desde pequeño me había impresionado la historia de mi bisabuelo Narciso que contaba mi madre sobre su participación en la guerra colonial de Cuba. A ella le impresionó mucho que una persona de El Moracho, una pequeña aldea de la Sierra de Segura, perteneciente al municipio de Torres de Albanchez, hubiese regresado vivo desde Cuba después un severísimo viaje de ida, que duró meses en viejísimos barcos de velas, años de cruenta guerra y calamidades y una segunda travesía del Atlántico para volver a España.

Por otro lado, mi abuelo paterno era un gran contador de historias y recuerdo que me relataba sus peripecias en la guerra civil española con un lenguaje sencillo e hipnótico, casi adictivo, como tan sólo logran hacerlo los grandes escritores. Influenciado por todo ello, decidí escribir una falsa historia sobre cuatro generaciones de una familia serrana, desde la de mi bisabuelo hasta la mía, incluyendo hechos, similitudes y nombres de mi propia familia pero tratándose, en todo caso, de una novela enteramente imaginada. 

El libro narra la historia de los cuatro primogénitos de la familia que, en todos los casos, se llaman Indalecio Sánchez. Comienza en el año 1.898, con la pérdida de Cuba, y finaliza ya en nuestros días después, haciendo un pequeño repaso a la historia de España del siglo XX. El libro, salvando las siderales distancias, me recuerda a Cien años de soledad y a su filosofía sobre la vida, la muerte y el paso del tiempo.

En la novela también hay un pequeño gran tratado acerca de la gastronomía serrano segureña que irá revelando al lector, a medida que avance en la lectura, una gran cantidad de platos típicos de la Sierra de Segura.

¿Qué tiene en común con las escritas anteriormente?
Con respecto a mi otra novela, Segura Connection, comparte el autor de la portada, el pintor puenteño Santiago Ydáñez Ydánez, así como la intención de explorar posibilidades narrativas poco convencionales. Con respecto a los dos relatos cortos publicados conjuntamente con otros escritores andaluces y extremeños, tiene en común la narración en primera persona del singular.

En cualquier caso creo que es más lo que diferencia a las dos novelas que lo que comparten. La anterior era novela negra, cercana al absurdo y se parodiaba a sí misma, con numerosos relatos cortos (ensayos) y, por el contrario, ésta es una narración pura, sin saltos espaciales o temporales, relatada con continuidad. El estilo lo podría definir, homenajeando a Gabo, como REALISMO SERRANO SEGUREÑO.

¿Estás trabajando ahora en algo? 
Estoy barajando varias posibles historias pero no he escrito nada todavía. Hasta que no tenga una idea bastante clara sobre la estructura y argumento de mi próximo trabajo prefiero no escribir nada y así evitar correcciones tediosas y contraproducentes.

¿Nos puedes describir tu sitio de trabajo? 
Siempre he sido muy metódico —casi litúrgico— con respecto a mi lugar de trabajo y de escritura pero, con esta novela, he perdido prácticamente la totalidad del método aprendido durante muchos años y la he escrito en el salón de mi casa, en un ordenador portátil. Creo que la venida al mundo de mi hija ha hecho que la mayoría de mis rigideces conductuales se relajen o, incluso, desaparezcan.

¿Hay algo que te gustaría hacer y aún no has tenido la oportunidad?
Soy muy aficionado a viajar y me gustaría visitar algunos países a los que no he podido ir ya que, debido a la actual situación que atraviesan, se ha convertido en una empresa prácticamente imposible.

Un libro de tu infancia sería…
En mi infancia leía mucho, más que ahora. Recuerdo que me gustaba bastante Julio Verne y que me impresionó su desbordante imaginación; leí muchas de sus obras pero las que más me apasionaron fueron De la tierra a la luna, La isla misteriosa y 20.000 leguas de viaje submarino. También recuerdo con mucho cariño un libro llamado Nube de Noviembre, la historia de un niño masái, hijo de un pastor, y su becerro llamado igual que el libro. Leí también algunos libros de Los Cinco y, supongo, que de ahí me viene mi afición por la novela negra y por cine de Hitchcock. En cualquier caso, si tuviese que elegir sólo un libro de mi infancia sería La isla del tesoro, de Stevenson.

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