viernes, 5 de agosto de 2016

Daniel L-Serrano Páez: "Os invito a todos a la lectura, siempre, y a la diversión que nos da todos y cada uno de los mundos que los escritores y escritoras os compartimos"

Buenos días, 

Os dejamos este extenso y elaborado post, escrito por el autor de 'Relatos de la Gran Guerra', Daniel L-Serrano Páez "Canichu", que estuvo firmando ejemplares en la Feria del Libro de Madrid el pasado 1 de junio. 


Ha escrito Juan José Millás en un artículo reciente en El País un toque de atención sobre lo solicitadas que estaban las casetas de la Feria del Libro de Madrid donde firmaban sus libros montones de cocineros, deportistas, cantantes, “youtubers” y otras personas que al terminar la feria lo que no harán será pensar en el siguiente libro, mientras las casetas de los escritores estaban desiertas o con menos interés del público. Estos, dice él, seguirán escribiendo y pensando en el siguiente libro, pues ellos son los escritores. Venía a lanzar él en cierto modo la idea de una relativa necesidad de unidad entre los escritores, editores y demás para defender la esencia de lo que debiera ser una feria del libro respecto a la literatura. En nuestras épocas las ferias de libro ya no son tanto una defensa de la cultura y en concreto de la cultura escrita de la literatura, si no un lugar donde promocionar y vender libros. Se venden libros como productos, no tanto como literatura. Sea como sea la reflexión de Millás, las estadísticas de ventas de este año en la Feria del Libro de Madrid nos indican que este 2016 se ha vendido un 9% más respecto al año pasado. Lo que en principio nos hace pensar que hay salud, relativa, en el interés por leer y por leer además en libro de papel. A menudo se nos dice que los libros electrónicos son el futuro y que se venden cada ve más, pero pienso yo sencillamente que la promoción de esos libros es a menudo fuertes campañas comerciales de los productores de aparatos electrónicos, los mismos que el día de mañana nos dirán lo desfasados que están nuestros modelos de lectores de libros electrónicos para que los vayamos reemplazando. No son la panacea de la ecología, como también nos han hecho creer, en unos tiempo donde el recalentamiento del planeta se debe a las muchas emisiones de CO2 al ambiente, emisiones que en parte generan el consumo de recursos energéticos, incluida la generación de la electricidad que necesitan las baterías de estos aparatos; baterías que a la par tienen un consumo limitado de tiempo de vida y que contienen una gran cantidad de contaminantes dañinos y difíciles de eliminar. Pienso además que la crisis económica de 2008, que aún padecemos, contribuyó en mucho en la eliminación de la compra de libros como gasto personal, o que aquellos que tuvieron que volver a las casas de sus padres o que alquilaron habitaciones o pequeños pisos tampoco disponían de espacio para poder disfrutar de los libros en papel. La economía, no el abandono del papel por sí mismo, es lo que ha provocado este desequilibrio papel-formato electrónico. Pero este año se ha vendido un 9% más en la Feria del Libro de Madrid y eso nos indica algo en un año que se ha generado algo más de empleo, si bien ha sido empleo precario de corta duración y bajos sueldos. La gente, con dinero en su bolsillo por primera vez en mucho tiempo, aunque escaso, ha comenzado a darse caprichos de ocio, aunque sepa que mañana volverá el desempleo a su hogar. Y si ese capricho de ocio es en libros, lo han gastado en libros de papel y no en libros electrónicos.

En ese 9% más de ventas he tenido la fortuna de ser uno de los autores que ha vendido en la Fería del Libro de Madrid. Fue el 1 de junio, en la caseta de la Librería Salamanca, de la mano de la editorial Atlantis con mi libro “Relatos de la Gran Guerra”, sobre relatos de ficción antibélica ambientados en la Primera Guerra Mundial. Lo cierto es que no creo que Juan José Millás ande descaminado en cuanto a los intereses de muchos lectores actuales, sin embargo yo tuve la fortuna de ver agotarse todos los ejemplares de mi obra que se encontraban a la venta en ese momento. Firmé una gran cantidad de libros, si bien yo no conté con enormes colas de personas a la espera. Fue una firma constante sin parar, eso sí, y conversando con quien se acercó. En la hora y media que estuve en mi caseta asignada pude ver incluso a personas que eran conocidas para mí y que venían de treinta a cuarenta kilómetros más allá de la ciudad de Madrid.

Firmar mi primer libro publicado, que no el primero escrito, en esta feria me resulta altamente gratificante. No todo el mundo comienza la publicación de sus libros con esta acogida, especialmente lo escribo por el interés que ha suscitado a bastante lectores interesados. Curiosamente me encuentro una gran cantidad de casos de personas que encuentran en la Primera Guerra Mundial un algo romántico que en su época era impensable. Veo igualmente, ahora que han pasado las semanas desde la presentación del libro en Alcalá de Henares, cómo diversas librerías venden mi libro recomendándolo junto al de “Cuentos de la Gran Guerra” que escribió Blasco Ibáñez en el comienzo del siglo XX. No sé qué pensaría él de tal unión de nuestras obras, pero a mí me resulta ciertamente halagador, no lo voy a negar, aunque Blasco Ibáñez siempre será uno de los grandes entre los grandes, por ello me halaga el ego, claro está, aunque yo sé dónde está él y dónde estoy yo.


Conocí en la feria a Eugenio Piñeiro, que publica en la misma editorial que yo, Atlantis, “El heraldo del caos”. Un hombre de pocas palabras pero directas, franco. También me parece de especial valor el poder tener estas relaciones entre nosotros, más o menos compañeros de algún modo. Es por todo esto que mi experiencia en la Feria del Libro de Madrid me ha resultado buena y me ha dado alegrías. No puedo decir menos que espero que este sea el peldaño de una buena trayectoria, y sé que suena mal decirlo uno mismo, pero fíjese el lector que he dicho que espero que sea, no he dicho nada más, y en expresar esperanzas e ilusiones no hay nada que suene mal, pues no es vanagloria, sino el deseo de compartir sueños por cumplir. Y es precisamente, el fijarse bien en lo que se lee de lo que va la lectura y con ella los procesos que se alimentan con ello mediante los cuales vamos formando formas de entender y de pensar. Os invito a todos a la lectura, siempre, y a la diversión que nos da todos y cada uno de los mundos que los escritores y escritoras os compartimos.  

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