lunes, 27 de octubre de 2014

Sueños que se pueden hacer realidad





Pues si... hay sueños que se pueden hacer realidad y el pasado 10 de octubre un pedacito de ellos sobrevoló mi alma. Voy a intentar relatar lo que pasó y así podéis vivirlo en vuestra imaginación.

Llegué a la Asociación de Escritores y Autores Españoles media hora antes del evento. Yo iba nervioso. Llevaba nervioso desde el día en que me comunicaron que la historia de Nicolás iba a ser distribuida. Subí unas escaleras cargadas de historia y entré en aquella sala repleta de autores que me miraban desde el pasado. Ojos que me alentaban a seguir, que me decían que todo estaba bien. Y Emilio Porta se presentó. Era ese maestro de ceremonias, ese mago de los sueños que me iba a dar paso, que iba  a abrir la puerta, esa que nunca estuvo cerrada. Paseé por las habitaciones y despachos en las que tantos otros autores ya habían depositado sus suspiros y sus anhelos. Yo lancé alguno de los míos, tímidamente, en silencio, para no despertar a aquellas letras que dormían plácidamente. Y, de repente, escuché el familiar sonido de los saludos. Mis compañeros y compañeras de vida habían acudido a la cita. Venían cargados de ilusión y querían compartirla conmigo. Nos dimos abrazos de pasado. Nos miramos con complicidad y todas esas miradas me hablaban de orgullo. Me pregunté si realmente estaba dormido... pero alguien se apresuró a decirme que no... "Que no estaba dormido". 

Así que me senté en aquella mesa que tan grande se me hacía. En aquella silla que jamás imaginé utilizar y vi las decenas de personas que me miraban. Que me miraban a mi. Que esperaban el goteo de mi alma. Y los vi a todos y me sentí en casa. Emilio comenzó a hablar y habló de mi. Escuché sus palabras como quien habla de alguien ajeno a mi. Me pregunté si esas palabras eran realmente para mi, porque eran tan bellas, tan de verdad que me hacían daño de lo bonito que sonaban. Seguramente volví a sentir esa eterna sensación de quien no se cree merecedor de palabras tan maravillosas. Puede que volviese a mi esa inseguridad que me acompaña desde que abrí los ojos allá por el siglo pasado. Pero Emilio hablaba y mi piel se erizaba. Y todos mis compañeros de sueños escuchaban y soñaban. Pero llegó el momento en el que tuve que hablar y me lancé sin miedo. Fluí. Así como me dijo una de mis hadas madrinas, así como me dijo Miriam "déjate fluir, es la mejor forma de sentir y hacer sentir". Y fluí. No fue difícil porque estaba en casa. Por fin. Hablé de todo lo que era para mi ese libro; de lo que era para mi mi vida.; del amor de las madres que lo dan todo incondicionalmente; del amor de mi madre que de lo fuerte que fue se hizo débil; del pasado; del futuro; del ahora. Y hablé y sentí. Y todos me miraban. Todos me mirabais. Fui feliz. Fui tan feliz que en ese momento no había problemas. Ese AHORA del que tanto hablo se materializó. No existía el pasado ni el futuro. Eramos sólo nosotros, inmersos en mi historia. Os regalé un pedazo de mi vida y la envolví para regalo. No me arrepiento. Siempre fui un libro abierto y por eso os regalo, os regalé, un libro abierto. Porque "Dime Que No Estoy Dormido" es eso... un libro abierto, un corazón desgarrado, unos ojos cerrados de par en par. 

Y todo fluyó y se volvió mágico. Mar me miraba orgullosa y yo lo sentía y me daba toda la fuerza que me hacía falta, porque Mar te atrapa y se vuelve luz, esa que necesito y sin la que ya no puedo vivir. Y Violeta, la hija de Mar, tomó las riendas y agarró mis palabras. Se sentó en mis rodillas y utilizó su magia. Os diré que Violeta es un hada, un hada que revolotea sin que te des cuenta y te llena de sonrisas. Violeta es ese regalo que Mar nos ha dado y que nos deja disfrutar. Violeta descargó la magia y lo convirtió todo en un sueño de verdad. Hizo reír, hizo suspirar. Y habló Mar, desde el alma, ese alma que tanto entiendo y adoro. Desde ese corazón que no cabía en esa sala... Hablo Mar y se enganchó un poco más a mi pasado. A continuación Miriam tomó la palabra. Se acercó un poco  más a mi vida y me llenó de suspiros. Porque Miriam tiene muchos dones, pero entre ellos está el ser donante de felicidad. Miriam siempre ha sacado de mi lo mejor y me ha ayudado en lo bueno y en lo malo. Porque reconozco a Miriam de un pasado que ni siquiera supe tener. Miriam habló y supe que algo bueno estaba por venir, que está por venir.... Y terminó Rosetta. Ese hada madrina que me rodeó con su varita (varita que hemos bautizado con "b", porque tiene más significado para nosotros). Rosetta inundó la sala de positividad y habló de nuestro futuro, de ese que ya está escrito o que nos queda por escribir. Y yo di gracias al día en que se cruzó en mi camino, nuevamente, y me reconoció. 

Y mis  tres hadas madrinas, Mar, Miriam y Rosetta, fueron el broche perfecto a aquella noche. Me soltaron de la mano y me dejaron caminar. Caminar hacia ese camino de baldosas amarillas, con mis zapatillas rojas que tantos deseos me están concediendo. Me dejaron caminar siempre con la mirada atenta y sonrieron. Levantaron sus manos y me dijeron adiós, me dijeron hola, me dijeron que me querían y yo les dije que les quería... Y supe que estaba dormido.... y supe que no estaba dormido... Porque los sueños son así, son más reales cuanto más despierto estás...

"Dime que no estoy dormido" es la culminación de mi vida... Seguiré escribiendo, sigo escribiendo, pero creo que nunca haré nada como eso, porque lo ha escrito mi alma y el alma es la mejor de las autoras... Ahora tan sólo os dejo que, si queréis, lo leáis y suspiréis entre líneas....  

Ahora me vuelvo un poco más real y os hablo del libro en sí.... es un libro que se venderá en las principales tiendas y avisaré cuando se empiece a distribuir. Serán un par de semanas, no os preocupéis... pero si no podéis esperar entrad en mi página web www.javierspinosa.es y en la "tienda" tendréis la oportunidad de conseguirlo. 

Y, mientras tanto, gracias por estar a mi lado, gracias por soñar, gracias por despertar, gracias, siempre...


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